Chile – Elecciones – Cifras

EN CASI CUATRO DÉCADAS, LAS ELECCIONES A LA LUZ DE LAS CIFRAS

Por Pedro Vega

Elecciones parlamentarias de 1924

Revisando los resultados electorales del último quinquenio en Chile, constatamos que en casi cuatro décadas la derecha se ha mantenido en torno al 44% y la no derecha en torno al 55%.
En la elección presidencial de 2021 la derecha obtuvo un 44,13% con Kast, mientras que la no-derecha logró un 55,87% con Boric; en la elección de la Constituyente (2023), la derecha obtuvo un 44,24% y la no derecha un 55,76% y, hace 37 años, en el plebiscito de 1988, la derecha alcanzó un 44,01% y la no derecha un 55,99%.
 Sin embargo, estos guarismos se alteran con los resultados de la primera vuelta 2021, donde la derecha obtuvo un 40,69% y la no derecha un 46,50%. Los dos sectores descienden, siendo mayor en la no derecha; ambas disminuciones de votantes suman 12,71.
En esta elección aparece un nuevo componente electoral no sistema constituido por la figura de Parisi, quien logró un 12,80%, casi igual a la disminución de los anteriores sectores nombrados. Sin embargo, la no derecha ganó en segunda vuelta, obteniendo Gabriel Boric un total de 55,99% de los votos. Este guarismo es la suma del 46,50% más un 9,49%, lo que podría corresponder a los votantes de Parisi.
 En la primera vuelta del año 2025 el candidato no sistema obtuvo un 19,71%; la derecha un 50,32%, y la no derecha un 28,71%. Hubo un remanente electoral de 1,26%  de un candidato “ni chicha ni limoná”.
 En esta última elección la diferencia entre la derecha y la no derecha fue de 21,61%, lo que podría explicarse por el porcentaje de votos obtenidos por la ultraderecha -que fue de un 13,94%-, pero resta un remanente de 7,67% que podría corresponder a votos de sectores de centro derecha.
 Entonces, lo que altera la deriva de cuatro décadas que ya se manifestaba en la elección del año 2021, es el nuevo voto obligatorio. Entonces surge la pregunta sobre qué condiciones de existencia de las personas determinan que aumente el voto no sistema y el voto ultraderecha, mientras que el voto no derecha no lo hace.
 En la elección del año 2021 se manifestó el descontento hacia la Rebelión 2019, y parte de ello fue acogido por el voto del candidato no sistema y la no derecha. Hoy el descontento nuevamente es asumido por el candidato no sistema, en tanto los problemas de la Rebelión siguen latentes y también se observan problemas manifiestos, por ejemplo, las listas de espera para atenciones en salud, y la ultraderecha en los votantes nuevos por el temor que producen las acciones de la delincuencia común y las más cruentas asociadas al narcotráfico.
Por supuesto, todo esto exacerbado por los medios de comunicación. La oposición apela al llamado “sentido común”, conservador en si mismo, porque compara situaciones sociales para manifestarse (Ejemplo: “antes había más trabajo porque no había migrantes”).
 Aunque el actual gobierno ha implementado algunas medidas sociales importantes como la jornada de 40 horas, este logro -que beneficia a trabajadores/as de grandes y medianas empresas como asimismo a los funcionarios públicos, no llega a quienes laboran en pequeñas empresas ni tampoco a los jornaleros del agro.
En esta dimensión los trabajadores por cuenta propia, así como los informales, son un sector cuya preocupación es ganarse el sustento día a día, y están ajenos a la institucionalidad laboral. Para ellos prima el factor sentido común.
Podría aventurarse que es una parte importante del votante por obligación, que sus aspiraciones se miden a corto plazo y que ve la institucionalidad como un obstáculo para su vida cotidiana. Este sentir acoge la promesa, cualquiera sea el que se la propone y, sobre todo, si es inmediata. Hablamos de un votante que no razona, sino se deja llevar por la emoción, por el “sentido común”.
No se puede obviar, asimismo, que desde hace demasiados años no se imparte educación cívica en las escuelas. Ausencia determinante.
 Entonces, para la segunda vuelta, la pregunta que surge es: ¿podrá la no derecha remontar para superar la votación de la derecha y la ultraderecha?
Hay un dato interesante que da esperanza. Y es que, según Servel, el porcentaje de votos del oficialismo en la elección de diputados fue un 40,87%. La oposición -sin contar al Partido de la Gente que sacó un 11,98%-, logró un 40,67% en la de diputados. También hay otro dato llamativo: los nulos y blancos en la elección de diputados suma 20,02% y en la presidencial 3,74%, o sea una diferencia de 16,28%. Al parecer, esta diferencia en primera vuelta se volcó en contra de la candidata oficialista. Y se distribuyó entre los otros candidatos de derecha, ultraderecha y no sistema.
Menuda tarea remontar estas cifras.

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