“A ESAS HUEVONAS DE MIERDA, LAS ECHAMOS CAGANDO…”

Esta distinguida expresión en la más pura línea de la tradicional elegancia parisina, dedicada a un grupo de militantes feministas, no salió de la boca de ningún macho peludo, bruto, grosero o miembro de alguna barra brava, sino de la mismísima “Primera Dama” francesa, Brigitte Macron, provocando el escándalo que es fácil imaginar y dejando al gobierno en la imposibilidad de encontrar la manera de acallarlo o justificarlo.
La declaración tuvo lugar tras bambalinas de uno de los renombrados teatros parisinos poco antes de la segunda presentación de un humorista, alejado hace dos años de los escenarios luego de haber sido acusado por una mujer de haberla violado y de haberle provocado diversas lesiones íntimas.
En el plano legal, la acusación culminó con el archivo de la causa “por falta de pruebas suficientes”, como ocurre en la inmensa mayoría de estos casos de violencia sexual contra las mujeres.
En la víspera de los hechos, en una primera presentación, un grupo reducido de militantes feministas había irrumpido en el hall del teatro para enrostrar al humorista su crimen y por el cual, sólo gracias a una cuestión técnica judicial, no había recibido el merecido castigo.
Un día después, en la segunda presentación, Brigitte Macron estaba presente en el camerino del humorista antes de que se iniciara el show y fue entonces que este confió a la Primera Dama el hecho de “tener miedo” de que se repitieran las manifestaciones del día anterior.
Fue entonces que, refiriéndose a las manifestantes feministas, Brigitte Macron declaró “a esas huevonas de mierda las echamos cagando” (Ce sales cones on va les foutre dehors), lo que, en cierto modo, además, justificaba las violencias de parte de los gorilas del servicio de seguridad del teatro, que habían sufrido estas en la víspera,
Es fácil imaginar las diversas y airadas reacciones que provocaron las palabras de Brigitte Macron, de parte de diversos sectores y en particular de las organizaciones feministas que, en señal de desafío comenzaron a reivindicarse como estando orgullosas de ser “huevonas de mierda”.
Entre los reproches formulados contra la Primera Dama estaba el hecho de su ingratitud luego de haber recibido el apoyo de los movimientos feministas frente a un rumor iniciado en Estados Unidos en el sentido que no sería una mujer sino un transgénero.
Recientemente, el semanario político-satírico francés “Le Canard Enchaîné” entregó elementos para señalar irregularidades en la entrega de fondos de caridad que administra Brigitte Macron a una entidad cercana al movimiento político de apoyo al gobierno.
Según las malas lenguas y los mal pensados que nunca faltan, el escándalo provocado por las “elegantes” expresiones de Brigitte Macron contra las feministas sería una manera de desviar la atención de la opinión pública de un escándalo mucho mayor.
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