Cultura – Libro

« OPERACION CONDOR – EL VUELO DE LA MUERTE« .

Por Sergio Zamora

Este libro nos lleva a los orígenes de lo que se puede llamar la multinacional del terror que fue la Operación Cóndor, que operó sin limitaciones éticas ni fronteras, violando sistemáticamente todos los derechos humanos. En septiembre de 1996 el gobierno de los Estados Unidos desclasificó documentos relacionados con el Condor y se supo que la CIA, ya en 1976, sabia de la existencia de esta coordinación de los organismos represivos de su patio trasero. La Operación Cóndor, decía una comunicación interna de la CIA fechada el 28 de septiembre de ese año, es el nombre en código para el intercambio y almacenamiento de información de inteligencia concernientes a los así llamados izquierdistas, comunistas y marxistas, que estableció recientemente la cooperación entre servicios de Inteligencia en Sud América para eliminar actividades marxistas terroristas en el área.” Para la agencia norteamericana, en ese momento, Chile era “el centro de la Operación Condor” y esta incluía a la Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Según la CIA, si los servicios de Inteligencia de un país del Condor localizaban en Europa a una persona vinculada con el terrorismo, un equipo especial era enviado para vigilarlo y cuando finalizaba su tarea, otro grupo “ejecutaba la sanción contra el objetivo”. Ambos equipos para el desarrollo de sus tareas, contaban con la colaboración de los países miembros quienes otorgaban, en caso de necesitarse, la respectiva documentación falsa.
Pero en realidad la Operación Condor había nacido oficialmente a fines de 1975, a la iniciativa del director de la DINA, Manuel Contreras, concretizando así las acciones de represión efectuadas por los servicios de Inteligencia latinoamericanos, contra los militantes de izquierda. Una verdadera “caza al militante de izquierda” comenzara en América del Sur, como ocurrió por ejemplo con la detención el 16 de mayo de 1975 en Paraguay, del sociólogo chileno Jorge Isaac Fuentes Alarcón, dirigente del MIR, conocido por su alias de Trosko Fuentes, acompañado del abogado argentino Amílcar Santucho, hermano del fundador del ERP.  En abril de 1976, tres militantes chilenos socialistas, fueron detenidos en una operación conjunta de la DINA con los servicios argentinos: Luis Muñoz Velázquez, Juan Humberto Hernández Zaspe y Manuel Jesús Tamayo Martines. Los tres serian conducidos por tierra hasta Santiago y detenidos en la Villa Grimaldi, en donde sus rastros se perderían para siempre. El 18 de mayo de 1978, la familia argentina compuesta por Claudio Ernesto Logares y Mónica Sofia Grispon, más la menor Paula Eva Logares, fueron detenidos en Montevideo. Aun se ignora el destino de los adultos, pero las Abuelas de Plaza de Mayo lograron ubicar a Paula Eva, en poder de un ex comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, quien la había inscrito como hija propia, dejando de manifiesto que la operación fue hecha en el marco de la colaboración entre las fuerzas de seguridad. El asesinato del general Carlos Prats en Buenos Aires y del “desaparecimiento” del expresidente boliviano Juan José Torres, también en Buenos Aires, son otros de los ejemplos trágicos de la acción terrorista sin fronteras de la Operación Condor.
Pero las actividades de Operación Condor no se limitarían a Sud América: el asesinato en Washington de Orlando Letelier, o el atentado fallido contra Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, en Roma, implicaría a los grupos cubanos anticastrista en el primero, y los grupos fascistas italianos en el segundo. Es decir, la multinacional del crimen agrandaba sus fronteras.
El libro de Martorell entrega una información valiosa, en donde además de la denuncia de los crímenes, una herencia para el futuro para que no se olviden, nos entrega además una acuciosa información sobre la personalizad de algunos de los militares criminales implicados en los hechos. y de la formación que todos tuvieron de la parte de los servicios de Inteligencia de los Estado Unidos, ya sea en Los Fresnos, Texas, o en la tristemente célebre Escuela de las Américas en Panamá. Como lo afirma Martorell, ya desde los años sesenta la CIA preconizaba la necesidad de coordinar la represión contra los militantes de izquierda en los países Latinoamericanos, es decir, el espíritu de la Operación Condor, ya estaba presente.
En el epilogo de su libro Matorell señala: La desinformación de la opinión publica (por los medios de comunicación) contribuyo sin duda a mantener las violaciones a los derechos humanos en el país”. Extracto del Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación.
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Libro, Operación Condor – El vuelo de la muerte, Francisco Martorell
LOM ediciones, Chile, 1999.

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