ASI COMO VAN LAS COSAS, EN 2034, PODRIAMOS VER A KAYSER U OTRO FACHO PEOR, ELEGIDO PRESIDENTE CON 90% DE LOS VOTOS

Entre todos los ejercicios de hipocresía, mentira y caradura que acostumbra el ser humano, seguramente el que se lleva con creces el mérito de ser el más notable es aquel que se expresa en los responsos fúnebres.
Esto, además, con premeditación alevosía y sobre seguro, según los términos de la justicia para calificar un crimen, porque a nadie, frente al círculo de llorosos y afligidos familiares, amigos y colegas del difunto que yace en su piyama de madera, se le podría ocurrir pedir la palabra para desmentir lo expresado en los discursos.
“¡ Marido ejemplar !”, clamará con voz temblorosa y solemne uno de los oradores, frente a la viuda que apenas puede ocultar los cuernos bajo el velo de luto que le cubre el rostro y a los hijos e hijas que aparecieron y que nadie conocía, aparte de los oficiales y legítimos.
“¡ Compañero fiel y solidario !”, pronunciará otro, haciendo como que no ve las sonrisas irónicas de los colegas del difunto que recuerdan cuando este quiso trabajar a pesar de la huelga.
Todo esto no quiere decir que todo es hipocresía, pues seguramente entre los deudos y familiares del difunto habrá muchos que se la creen y que, sinceramente, piensan que lo hizo bien y, contra toda lógica, hasta esperan que algún día vuelva encarnado para demostrar que los oradores del sepelio decían verdad.
Toda esta reflexión surge de toda una serie de comentarios e incluso organizaciones que han proliferado en las redes sociales a partir del 15 de diciembre pasado, fecha de una de las más rotunda derrotas electorales sufridas por el progresismo, esa versión “soft”, pragmática y reciclada de lo que era la vieja izquierda.
Lo que se puede leer en estos comentarios parece tan alejado de una realidad que está a la vista, que es difícil no pensar en el responso pronunciado ante un cadáver, en este caso político, como es el de la coalición que gobernó durante los últimos cuatro años, de la opción que fue la suya y personificada en el presidente Gabriel Boric.
De todos estos comentarios, hay algunos, cogidos al azar y que merecen ser grabados en el bronce:
“Boric: Un (sic) persona como tú es difícil de encontrar, fácil de querer e imposible de olvidar”.
“Un presidente sin parangón; podrán decir cualquier cosa de tí, pero nada opacará tu presencia y tu luz”.
“Con una sonrisa compró todo nuestro presidente (…) especialmente nuestros corazones”.
“Cuando sea grande tendré un hijo y le pondré Gabriel”.
“Tremendo Presidente, mi Dios”.
Lo que parece increíble es que esta adhesión y bajo esta forma viene no sólo de gente sencilla y sin duda sincera, sino como en al menos un caso y entre otros, de un ya más que octogenario y otrora dirigente socialista porteño.
Como es de imaginar, este fervor no se limita a los elogios, pues ya se ha iniciado la campaña para las elecciones presidenciales de 2030, con un abanderado que será, como es evidente, “el mejor presidente desde hace 50 años”, “de toda la Historia de Chile”, “de Latinoamérica”… en fin del mundo y por qué no de la galaxia.
Así como van las cosas, hasta podría ocurrir que nuestro querido, joven, bienamado, amarillo y gordito actual mandatario en funciones resultara reelecto Presidente de la República en 2030.
Si tal fuese el caso, habrá que prepararse para los comicios cuatro años más tarde, en 2034 en que seguramente tendremos a Kayser o a un facho aún peor, electo con un 90% de los votos.
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