Internacional – Economía

DE LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA A LA DE LA INTERDEPENDENCIA
EL TACO (*) empantanado entre ambas

Por Claudio Jedlicki

Chile, fue la cuna de la teoría de la dependencia y, en los años 60 y 70, siendo el último de los países sudamericanos en sufrir un golpe de Estado, se benefició con la llegada de refugiados de alto nivel provenientes de países vecinos.
Estos científicos sociales de inspiración marxista se concentraron principalmente en el Centro de Estudios Socioeconómicos de la Universidad de Chile (CESO), tenían una visión más radical que otros, considerados como estructuralistas, que fueron funcionarios internacionales en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), cuya sede estaba precisamente en Chile.
Ambas corrientes coincidían en identificar nuestra dependencia como la fuente de nuestro subdesarrollo, es decir nuestra subordinación a los países desarrollados, sin embargo, de manera menos determinista en el caso de los cepalinos.
Efectivamente, esta sujeción disminuye considerablemente la capacidad y el margen de maniobra para adoptar un rumbo distinto que permita superar el subdesarrollo, al punto que país dependiente o subdesarrollado venían a ser prácticamente sinónimos.  
La dependencia no es solo económica y financiera, es también política, militar, cultural… Aunque en el caso de Latinoamérica, en estos últimos campos es menos acentuada y está sujeta, por ejemplo, a la orientación del gobierno norteamericano y ,a la proximidad con los EEUU.
La interdependencia, como el vocablo lo deja entender, implica una forma de dependencia recíproca. Es, generalmente, la relación recíproca que se establece entre dos países desarrollados, sin que esto implique necesariamente que los grados de dependencia del uno respecto del otro sean exactamente equivalentes y en todos los dominios iguales.
Esto es lo que Trump no ha entendido al tratar a sus aliados occidentales con su matonaje habitual. Con sus pretensiones imperiales cree, sino poder decidir solo, presionar suficientemente la contra parte, para llevarla a aceptar lo que se propone.
Poco después de haber asumido en enero 2025, lanzó su primera gran arremetida en las relaciones comerciales norteamericanas. Impuso tarifas aduaneras a la Tierra entera en función de sus intereses, recurriendo a una fórmula rasca que se reclamaba de la ciencia económica.
La verdad es que no le fue tan mal. Logró forzar a la gran mayoría a aceptar tarifas más elevadas, pero inferiores a las anunciadas. Su método, explicitado por él mismo, es viejo como la humanidad: el del tejo pasado, para negociar enseguida y obtener algo próximo a lo deseado.
Ahora, empezó a seguir la misma senda con sus ambiciones imperiales con Groenlandia. Después de anunciar que la iba a anexar por las buenas o por las malas, es decir con milicos, pasó a que la iba a comprar, para terminar satisfaciéndose con la garantía de poder disponer de algunas bases militares de propiedad estadounidense**.
Si en materia comercial tuvo más manija y le fue mejor, fue por una razón simple: EEUU tiene déficits comerciales importantes con casi todos los países. Además, en lo que se refiere a Europa, había intereses divergentes entre los países que la componen, lo que explica que haya ido a acostarse, aceptando una tarifa de 15%, sin reciprocidad alguna.
Con el asunto de Groenlandia la cosa se presentó de manera distinta. La mayoría, aparte de dos o tres gobiernos fascistoides lacayos, de países que poco pesan, se opuso a sus pretensiones y decidió hacer jugar la interdependencia.
Frente a esta unidad europea, Reino Unido incluido, la potencia económico-financiera del continente ofrece una capacidad de represalia tal, que sus consejeros, así como otros indicadores económicos, como la bolsa, le hicieron entender al susodicho, que no era como con Venezuela o Gaza y que había llegado el momento de honorar su apodo, TACO, y empezar a recoger cañuela.
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 * Trump, conocido también por la prensa en su país como el TACO: «Trump Always Chickens Out» y que en Castellano corresponde a «Trump siempre se echa pa’trás»
** Esto vale hasta la fecha en que escribimos estas líneas, pero la imprevisibilidad del TACO es tal, que tampoco es seguro que sea así definitivamente.

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