Argentina – Reforma laboral

LA REFORMA LABORAL ESCLAVISTA DE MILEI EN ARGENTINA: UNA ALERTA URGENTE PARA LOS TRABAJADORES CHILENOS

En el momento actual en Chile, cuando asume la Presidencia  José Antonio Kast, quien no ha perdido oportunidad para afirmar su cercanía con el modelo ultraliberal que lleva adelante Javier Milei, la esclavista reforma laboral que impulsa este debe ser más que una señal de alerta y la huelga general del 19 de febrero en Argentina, una inspiración para las luchas que habrán de dar los chilenos.
La movilización de 24 horas del 19 de febrero convocada por la CGT argentina y en la que participaron otros sectores gremiales, afiliados o no a organizaciones sindicales, la cuarta desde que Javier Milei asumió la presidencia significó una paralización superior al 90% de las actividades productivas.
En este contexto, los servicios de trenes, metro, transporte vial urbano e interurbano, la administración pública, la industria y gran parte del comercio del país estuvieron paralizados.
En lo esencial y según el gobierno argentino, este proyecto, que ya fue aprobado en primera instancia por el Senado y la Cámara de Diputados, está destinado a “modernizar” las relaciones laborales, lo que, en la práctica, la realidad y como es bien sabido, significa reducir aún más los derechos de los trabajadores en beneficio de los patrones.
Uno de los elementos más controvertidos y rechazados por las organizaciones sindicales está la creación del ll amado Fondo de Asistencia laboral (FAL) destinado a financiar indemnizaciones en caso de despido.
Según este punto del proyecto, los patrones deberán aportar un porcentaje que va entre un 1% y un 2,5% del sueldo bruto del trabajador, y que en lo sucesivo será descontado de lo que las empresas debían aportar a la seguridad social para ir a este Fondo FAl .
La administración de este fondo estará enteramente a cargo de empresas privadas, en un negocio particularmente rentable para estas que podrán invertir el dinero así obtenido en el mercado financiero, aprovechando las ganancias, pero haciendo recaer las pérdidas sobre aquellos a los que debían indemnizar. Al estilo de las AFP en Chile.
En otro aspecto, so pretexto de proteger los derechos de terceros y de evitar la paralización de la economía, mediante una redefinición de lo que son los llamados “servicios esenciales”, salud, educación, transporte, energía y agua.
Con este mismo objetivo de limitar el poder de los trabajadores para defenderse, se modifica la Ley de Asociaciones Sindicales, estableciendo que las asambleas y reuniones de los dirigentes sindicales deben llevarse a cabo con autorización de los patrones y no serán remuneradas.
En cuanto a la jornada de trabajo el límite diario de 8 horas y 48 horas semanales podrá extenderse hasta 12 horas diarias y, en lo relativo a las horas extras, estas serán compensadas con días libres, terminando así con el sistema actual según el cual estas debían pagarse con recargos del 50 o 100 por ciento según los casos.
En lo que se refiere a las vacaciones la legislación actual y aún vigente establece un mínimo de 14 días corridos; la reforma permitirá que los patrones fraccionen estas en periodos de al menos siete días
A todo esto, se agregan otras medidas, como las que facilitan el pago de los salarios en dólares e incluso en mercaderías y bienes de consumo.
Esta ofensiva contra los trabajadores de parte del gobierno argentino no es un hecho aislado y, bien por el contrario, se sitúa en un contexto a nivel de todo el continente latinoamericano donde participan las derechas y los gobiernos de derecha del continente y al cual ahora se une el de José Antonio Kast, todo esto la bajo la tutela de Estados Unidos y su gobierno fascista.
Frente a esta situación no hay otra respuesta que la unión y solidaridad entre los pueblos latinoamericanos, superando fronteras y actuando individual y colectivamente a todos los niveles y en todos los frentes contra este peligro que amenaza  toda la humanidad.

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