Cultura – Libro

TIEMPOS DE DÍA CLARO DE UNA ÉPOCA MUY OBSCURA

por Sergio Zamora

Hay obras que a pesar del tiempo nunca pierden actualidad y son herramientas indispensables de la memoria, sobre todo en el momento actual y en la etapa que comienza el próximo 11 de marzo.
En el libro Tiempos de día claro-Los desaparecidos, la periodista Patricia Verdugo (1947-2008) hace una descripción detallada de casos emblemáticos de “desparecidos”, eufemismo empleado por la dictadura de Pinochet para no reconocer que detenidos por Carabineros o las diferentes ramas militares fueron asesinados.
En él se transmite con justeza el dolor y sufrimiento de los familiares de los desaparecidos, en particular el trauma vivido por los hijos, al tiempo que permite ponerle un nombre a esas mujeres y hombres, quienes desde la prisión partieron hacia un lugar desconocido.
¿Qué ocurrió con ellos? ¿Como fueron asesinados? ¿Dónde están sus cuerpos?
El relato permite también desenmascarar la teoría de los militares del “estado de guerra interior”, fantasía elaborada para justificar los crímenes. y también conocer las operaciones de ocultamiento y el papel jugado por la prensa para propagar mentiras y cubrir esos crímenes.
Por ejemplo, en los asesinatos cometido entre tantos otros en Paine se evidencia la voluntad de las autoridades militares de castigar a personas cuyo único crimen fue la de haber sido de izquierda y partidarios de la acción de un presidente como Salvador Allende.
Allí, la participación de civiles, junto a miembros de Carabineros y el Ejercito está confirmada.
Uno de los civiles, en entrevista con la revista “Solidaridad” (N°297, febrero de 1990), comenta que el día del golpe militar fueron llamados por el capitán Nelson Bravo de Carabineros para colaborar con vehículos -medio centenar en total – para traer a Paine los carabineros y familias que estaban dispersos en retenes del interior.
 El entrevistado agrega: “Yo pensé que con eso había terminado la misión, pero luego el capitán nos dio las gracias y dijo: Ahora vamos a hacer un operativo”. 
Luego agrega: “Ahí se mató gente, vi matar a dos a sangre fría y luego estuvo el problema del asentamiento 24 de abril. Cuando lo allanaron, los echaron en camiones, embarcaron como a veintitantas personas y desembarcaron en el retén a cuatro o cinco no más”.
Más adelante el testigo señala: “También fue terrible cuando estuve en la comisaria. Ahí eran los civiles los que mandaban. Luzoro era el que hacía de cabeza, (Francisco Luzoro, presidente de la Asociación de Dueños de Camiones) pero otros tuvieron una participación muy activa. Creo que muchos lo hicieron por dinero y por odio. Todos los que habían actuado en la Reforma Agraria eran considerados comunistas. No se hacía distingo y había que eliminarlos porque habían hecho mucho daño. Fue una represalia.”
También, en un vano intento de ocultar algo evidente como el asesinato de prisioneros por las autoridades militares, se planeó “el caso de los 119”.
Todo comenzó con la información del diario  La Segunda, el 12 de junio de 1975: que sin citar fuentes aseguraba que “unos dos mil extremistas chilenos están recibiendo entrenamiento guerrillero en Argentina con el fin de reingresar al territorio chileno e iniciar la lucha contra el gobierno (…) Fuerzas de Seguridad del Ejército argentino detectaron que dirigentes del MIR a los cuales se les da por desaparecidos en Chile y que organismos internacionales dan por asesinados se entrenan en Argentina e incluso comandan compañías guerrilleras.” 
Al día siguiente, 13 de junio, la misma información fue destacada con grandes titulares por el diario La Tercera.
Esta fue utilizada por el entonces ministro general de Gobierno, el general Hernán Béjares quien afirmaría: “Muchos de los que aparecen en las listas de detenidos desaparecidos no son tales y al cabo de un cierto tiempo, aparecen participando o dirigiendo operaciones guerrilleras en el exterior”.
El 15 de junio el diario La Patria dirigido por la periodista Silvia Pinto comentaba: “Los extremistas no están muertos ni están desparecidos, por el contrario, gozan de perfecta salud física, ya que no seria posible decir lo mismo de su salud mental”.
El 16 de junio le tocó el turno a El Mercurio que informaría “del paso de marxistas armados a Chile” (desde la Argentina).
Pero, como seria demostrado después, todas esas afirmaciones eran falsas y destinadas a hacer creer que las personas que serían reconocidas como asesinadas, habían fallecidos en enfrentamientos con el ejército argentino.
El libro de Patricia Verdugo es un buen documento histórico que nos permite recordar las acciones de un Estado criminal que, si está lejos en el tiempo, desgraciadamente puede volver en cualquier momento.

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Tiempos de día claro-Los desaparecidos,
Patricia Verdugo, CESOC Ediciones Chile América, 1990, Chile.

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