LA PALMA DE HONOR PARA EL CAPITÁN DE UN BARCO MANICERO

Su Serenísima Señoría llegó aquel jueves, día de las sesiones del Honorable Jurado de la Palma de Honor, alegre como un día de la primavera que comenzaba a perfilarse en París, “la ciudad del amor”, como dicen los siúticos que justamente no viven aquí y que no saben lo que esto significa en lo cotidiano.
Venía tarareando una canción del repertorio de Mon Laferte que, según relató a los Honorables Miembros ya reunidos, había ganado la Gaviota de Platino, el máximo galardón que otorga el Festival de la Canción de Viña del Mar que dijo, había seguido por televisión.
“Todo el mundo la aplaudió durante largos minutos”, relató Su Señoría entusiasmado. “Es lo menos para una artista de tal calidad que ha representado a Chile en tantos escenarios internacionales”, comentó luego y más de uno de los Honorables Miembros creyó haber visto una lágrima de varonil emoción que corría por sus mejillas.
“Como ocurre en estos casos, hubo miles de comentarios favorables en las redes sociales y entre ellos uno que quiero destacar que pienso merece con creces que le otorguemos el prestigioso y mundialmente reconocido galardón que es la Palma de Honor”, continuó.
“Esto, porque recordó que Mon Laferte, no sólo es una gran artista, sino que es una mujer comprometida con su pueblo y sus luchas capaz de usar de todo su prestigio para hacer valer y destacar estas”, explicó SSS antes de leer lo que aquel ferviente admirador había publicado en su cuenta X.
“Me alegro de que hayas triunfado como artista hoy, en el Festival de Viña del Mar, con los máximos galardones posibles para un artista; pero no puedo olvidar que, como persona, apoyaste abiertamente el quiebre institucional de la democracia chilena, aquella fatídica noche del 12 de noviembre de 2019, en el mal llamado “estallido social”.
“Pensé que era mi deber ubicar a tal personaje para otorgarle la Palma de Honor y, gracias a mis contactos en Chile, pude enterarme de que se trataba de un tal González y que había sido marino y comandante en jefe de una armada de barcos maniceros”, explicó.
“Tanto más mérito si se trata de una persona que ha usado una gorra, pues como es bien sabido esto produce una atrofia cerebral y limita la visión”, comento uno de los Honorables Miembros, agregando luego: “propongo una aprobación por unanimidad para que sea el feliz galardonado”.
No fue necesario más para que todos los Honorables saludaran la propuesta con un nutrido aplauso que se prolongó durante varios minutos, antes que uno de ellos recordara que se hacía tarde y que podían llegar al Cap Horn después de cierre y quedar con las ganas del pisco sour.
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