EL “BENCINAZO”, OTRO GOLPE AL BOLSILLO DE LA GENTE Y UN REGALO MÁS A LAS GRANDES EMPRESAS PETROLERAS

El “bencinazo” forma parte de la estrategia de Kast que consiste en asestar toda una serie de medidas impactantes, que no necesariamente se llevarán efecto, pero con las cuales cuenta aturdir a la gente ydebilitar aún más a la oposición medio atontada, como resultado de la derrota electoral en la presidencial del mes de diciembre último.
La tremenda alza de los combustibles, bencina, petróleo diésel y parafina o kerosene y la serie de aumentos de precios en general consecuente, fue sin duda una de las medidas más espectaculares y resentidas por la población en general.
La guerra en el Medio Oriente y la crisis petrolera que ha generado fue la justificación para mantener un sistema muy bien organizado para hacer recaer las consecuencias, en este caso de los precios internacionales del petróleo, de una u otra manera, directa o indirectamente, sobre los consumidores.
En Chile, los precios de los combustibles están determinados directamente según los valores en el mercado internacional y la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP) se limita a refinar y vender a los distribuidores que se acomodan con el precio internacional ycon la paridad entre el peso chileno y el dólar U$.
Estos distribuidores y sus estaciones de servicio son Copec, del grupo Angelini; Shell (Enex), del grupo Luksic y Aramco, de capitales mayoritarios saudíes.
En Chile existe un mecanismo económico llamado MEPCO (Mecanismo de estabilización de precios de los combustibles) destinado mantener el precio al consumidor de los combustibles mediante un fondo amortiguador para absolver las fluctuaciones de estos en el mercado internacional.
En el contexto de su política de recortes fiscales con el falso pretexto de “un país en quiebra”, el gobierno de Kast decidió no utilizar este sistema, con la consiguiente disparada de los precios, compensando la situación mediante el anuncio de bonos para los sectores más afectados y vinculados al transporte de personas o de mercaderías.
En el fondo, de una u otra manera, son los consumidores los que deben soportar las alzas en los mercados internacionales, como en este caso y como consecuencia de una guerra en la que tampoco no tienen nada que ver.
Que sea directamente cuando paga más por la bencina en la estación de servicio o indirectamente cuando es el Estado que con fondos obtenidos a través de los impuestos que pagan todos los ciudadanos, tengan o no automóvil, otorga bonos o regula el mercado interno, los únicos ganadores son las grandes compañías petroleras y sus afiliadas, nacionales o internacionales.
Así, si el precio de petróleo sube, como en este caso por efecto de la guerra, no son las grandes empresas que soportarán la variación ni reducirán sus ganancias y, mediante este mecanismo propio al capitalismo, harán recaer ese aumento del costo sobre los consumidores.
SI SE GOLPEARAN EL PECHO LOS ARREPENTIDOS, HABRÍA CONCIERTOS DE PERCUSIÓN EN LAS ESTACIONES DE SERVICIO

Si el arrepentimiento de cualquier fulano o fulana debiera expresarse tal como lo hacen los fieles cristianos, con golpes en el pecho, sin duda se podría asistir a verdaderos conciertos de percusión junto a las estaciones de servicio a lo largo de todo Chile, interpretados por todos aquellos que un día votaron por José Antonio Kast.
“Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa” son las palabras rituales de los cristianos cuando se lamentan por los pecados cometidos.
Expresión de arrepentimiento por cierto muy diferente a la de “esto me pasa por huevón” que, si no lo dicen, seguramente lo piensan aquellos que ahora deben echar bencina al autito, símbolo de pertenencia a la “clase media” y adquirido a quinientos años plazo, cuando pagan ahora por lo menos 600 pesos más que a comienzos de mes.
“Es debido de la guerra en el Medio Oriente y al bloqueo en el estrecho de Ormuz” dicen las autoridades de gobierno y lo repiten los diarios, radios y los canales de televisión.
Algo de verdad podría haber, pero para el ciudadano común y corriente, que consideraba que, si lo que aparecía en los diarios, lo decía la radio y lo veía en la televisión era cierto y que por eso votó por Kast, ahora, no ve muy bien qué tiene que ver el Medio Oriente, el estrecho de Ormuz, los molás iraníes, y los 600 pesos más por la bencina.
Y le echan la culpa a Kast y se arrepienten de haber votado por él, no necesariamente se golpean el pecho, pero sí con toda seguridad, piensan o repiten en voz baja: “esto me pasa por huevón, esto me pasa por huevón”.
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