Internacional – Guerra – Irán

EEUU E ISRAEL HAN FRACASADO EN HACER CAER EL RÉGIMEN IRANÍ Y DESDE ENTONCES YA COMENZARON A PERDER LA GUERRA

Guardia revolucionaria iraní.

Cuando ha transcurrido un mes desde el comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, una operación militar que debía durar unos días se prolonga sin que en las condiciones actuales pueda vislumbrarse un termino, en medio de un caos estratégico y con objetivos indefinidos que cambian todos los días.
El 28 de febrero pasado, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos sobre la base de una premisa que muy pronto resultó ser errada como fue el suponer que las condiciones estaban dadas para lograr el principal objetivo de uno y del otro, a saber, la caída del régimen iraní.
A ojos de los estrategas estadounidenses e israelíes, las multitudinarias manifestaciones contra el régimen teocrático de Alí Jamenei y la consecuente represión que dejó decenas de miles de víctimas en el mes de enero, eran la demostración del aislamiento interior del régimen y la posibilidad de poder actuar como liberadores.
Del mismo modo, los mismos suponían que después de la llamada “guerra de los doce días”, en junio de 2025, el ejército iraní se encontraría tremendamente mermado en sus capacidades logísticas y técnicas como para poder enfrentar una operación conjunta en su contra.
En este supuesto contextoiraní, tanto Donald Trump como Benjamin Netanyahu imaginaron una victoria fácil que significaría, para uno y el otro, puntos a favor en las próximas contiendas electoralesque deben afrontar.
Sobre la base de todas estas premisas, Israel inició el conflicto asesinando al Guía Supremo Alí Jamenei y toda su familia cercana, en el supuesto que al descabezar al régimen este se derrumbaría por sí solo, desencadenando una reacción popular de celebración que, finalmente,no llegó.
Bien por el contrario, el ataque despertó una vez más el secular nacionalismo persa frente al enemigo y Jamenei se convirtió en un mártir y en un mensajero hacia el futuro como líder que permanece en su puesto, junto a su pueblo y hasta las últimas consecuencias.
Al mismo tiempo, la reacción militar también fue una sorpresa, pues después de soportar el embate de primer ataque, las fuerzas armadas iraníes respondieron según una planificación para enfrentar una guerra larga y aprovechando los puntos débiles de enemigos inmensamente superiores en el terreno técnico militar.
Una guerra larga pues está claro que el tiempo juega a favor de Irán en la medida que la guerra se prolonga aumenta la presión sobre Estados Unidos e Israel, tanto a nivel internacional como interno de estos por efecto de la crisis económica, de las bajas militares y de los destrozos materiales en las ciudades, algo nuevo para los israelíes.
Trump también actuó teniendo como premisa que sus rivales, China y Ruisia, no hicieron nada para detener el genocidio en Gaza y en las agresiones contra Venezuela  y Cuba y,  que por lo tanto, no harían nada en el caso de Irán.
Pero Irán no es Venezuela de la cual China importaba 4 por ciento de su petróleo a diferencia del 30 por ciento proveniente de Irán, país que también es esencial desde un punto de vista estratégico para el proyecto chino de la “Nueva Ruta de la Seda” hacia Europa y por su control sobre el estrecho de Ormuz.
Contrariamente a Venezuela, Irán ha desarrollado sobre todo su capacidad ofensiva y en esta perspectiva tanto China como Rusia han sido aliados de primer orden.
En el desarrollo y fabricación de una de las armas mas utilizadas por Irán, como son los drones, este ha contado con una colaboración especial de parte de Rusia en tanto China ha aportado su concurso en los sistemas técnicos y de guerra electrónica.
Después de un mes de guerra que se prolonga y cuando su fin no parece cercano sin un objetivo estratégico bien definido y errático, después de haber fracasado en su primer objetivo que era la caída del régimen de Teherán, Estados Unidos e Israel ya han comenzado a perder la guerra.

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