Internacional – Israel – Escudo antimisil

ESCUDO ANTIMISILES ISRAELÍ RESULTÓ INÚTIL EN ATAQUE IRANÍ CONTRA CIUDAD VECINA A CENTRAL NUCLEAR DE DIMONA

El Escudo anti misiles de Israel es obra de la compañía israelí Rafael y de Israel Aerospace
Industries, con la contribución de la Agencia de Defensa de Misiles de Estados Unidos y sistemas
de armas de la industria de norteamericana – Photo / IAI Elta

 El sábado 21 de marzo en la tarde, el escudo antimisiles israelí demostraba una vez más sus fallas en las ciudades de Dimona y Arad, situadas en el desierto del Neguev, al sur de Israel, ambas alcanzadas por misiles hipersónicos iraníes.
El ataque provocó al menos 175 heridos, sobre todo en la ciudad de Dimona, a unos 7 kilómetros del Centro de investigaciones nucleares ShimonPeres, considerado como la principal instalación desde el cual Israel ha desarrollado su capacidad militar nuclear clandestina.
De toda evidencia, el bombardeo fue la respuesta a un ataque anterior israelí directamente contra las instalaciones nucleares iraníes de Natanz, el que en el caso de haber conseguido alcanzar el centro del reactor podría haber provocado una catástrofe similar a otras, resultado de causas naturales, como Fukushima, en Japón, en marzo de 2011.
El proyectil balístico iraní estuvo dirigido no contra la central nuclear sino hacia la ciudad de Dimona, donde residen gran parte de los técnicos, científicos y operarios que trabajan en las instalaciones, además de los militares encargados de la seguridad.
El sistema de protección antiaéreo y antimisiles israelí que resultó inútil en este caso está compuesto de tres niveles de proyectiles de intercepción y destrucción.
El primer nivel, constituido por los misiles estadounidenses Arrow, en sus versiones 2 y 3, puede interceptar un proyectil enemigo a más de cien kilómetros de altura, fuera de la atmósfera y sólo por impacto, sin carga explosiva.
El hecho que actúe a gran altitud tiene su razón en el hecho de que así se impide la caída sobre lugares habitados de restos del proyectil, los que se consumen al ingresar a las capas más densas de la atmósfera, como ocurre con los meteoritos.
El segundo nivel, llamado Honda de David, está diseñado para interceptar misiles de alcance medio y largo, entre cuarenta y trescientos kilómetros de vuelo a baja altura.
El tercer nivel es el propiamente llamado Cúpula de Hierro y está diseñado para interceptar morteros, cohetes y misiles de un alcance de hasta 70 kilómetros y fue particularmente eficaz contra los cohetes artesanales lanzados por el Hamas desde Gaza contra las localidades israelíes vecinas.
Mediante este sistema y como ocurrió durante la llamada “Guerra de los doce días” en junio pasado, la intercepción de un misil convencionalresultaba más fácil en la medida que mediante los sistemas de radar podía ser ubicado y destruido desde su lanzamiento y en cualquier momento de su trayectoria mediante un simple cálculo de su parábola.
Todas estas posibilidades fueron superadas por el misil de última generación Fatah-1, como el que hizo blanco en la ciudad israelí de Dimona, de combustible sólido y que vuela a más cinco veces la velocidad del sonido.
Este proyectil  tiene la capacidad, después de alcanzar su apogeo fuera de la atmósfera y de desprenderse de la sección de propulsión, de caer no en una parábola factible de ser calculada, sino variando constantemente en su trayectoria, lo que agregado a su velocidad no da tiempo para preparar la intercepción.

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