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ENTRE BOMBAS Y MISILES, LOS DÓLARES CAEN POR MILES DE MILLONES EN LOS BOLSILLOS DE TRUMP Y SUS AMIGOS

Eso de que la guerra es uno de los mejores negocios para los que la dirigen y la provocan, mientras que los de abajo ponen los muertos, el hambre y los sufrimientos, está en vías de ser probado de la manera más brutal y evidente incluso para el más obtuso de esos que creen que se gestan en nombre del honor, el patriotismo y otras yerbas.
El 21 de marzo recién pasado, Donald Trump lanzó uno más de sus ultimátum a Irán instándolo a rendirse y aceptar las razones esgrimidas por Estados Unidos con las que justificó ante el mundo los ataques del 28 de febrero.
Sin embargo, dos días más tarde y en una de sus típicas piruetas dejó de lado ese ultimátum, prolongándolo de cinco días más, explicando que había “muy buenas negociaciones en curso con Irán” sin dar más precisiones sobre la forma, los términos y los interlocutores.
No pasaron unas horas antes de que las autoridades iraníes lo desmintieran formalmente que hicieron saber que “la guerra terminará cuando Irán lo decidirá y no cuando Trump lo haga”,.
En el trasfondo de este intercambio de declaraciones se produjo un fenómeno que inmediatamente alertó a los medios financieros internacionales que notaron que, quince minutos antes del anuncio de Donald Trump de negociaciones con Irán, se produjeron millones de operaciones de compra y venta de valores en los mercados bursátiles mundiales.
Dos días antes, en el contexto de la amenaza de Estados Unidos de destruir todo el sistema eléctrico en Irán y de la evidente réplica de Teherán que anunciaba atacaría todas las instalaciones energéticas y de desalinización de los países del Golfo, todas las plazas bursátiles mundiales habían iniciado sus operaciones en fuerte baja, al mismo tiempo que los precios del petróleo en los mercados internacionales estaban a tope.
Según el funcionamiento del sistema financiero mundial, las empresas y sociedades presentes en las bolsas de valores pueden poner en venta sus acciones (que son algo así como una pequeña parte de la empresa) y obtener así dinero.
Todo esto en función de las leyes del mercado, es decir si, por ejemplo,hay una gran cantidad de acciones que está a la venta, el precio de estas bajará, del mismo modo que este aumentará si se produce un gran interés por comprar estos valores.
En circunstancia excepcional, como es una guerra, este mecanismo se ve alterado pues aumenta el riesgo de que las empresas presentes en la bolsa puedan ser afectadas a raíz del conflicto y pierdan su valor.
En el caso del petróleo funciona el mismo mecanismo. En la medida que hay menos petróleo en los mercados, como en este caso por el bloqueo del estrecho de Ormuz, su precio aumenta.
Como es fácil de comprender, el anuncio de negociaciones con Irán que dio a conocer Donald Trump hizo pensar en una normalización de los mercados bursátiles.
Aprovechando el bajo precio general de las acciones, los inversionistas corrieron a comprar altos volúmenes de acciones para esperar el alza de estas y obtener así ganancias, del mismo que vendieron el petróleo a su nivel más alto antes de que las negociaciones fuesen una realidad y generaran una baja del producto.
Y es aquí donde surgen la gran cuestión: ¿Quién podía estar informado que quince minutos más tarde Trump iba a anunciar las supuestas negociaciones y sacar provecho de todo el cambio que se produjo a nivel bursátil?
No se necesita ser muy despabilado para caer en cuenta que todas las miradas apuntaban hacia el mismo Donald Trump y sus relaciones y amigos.
Como es evidente y poniéndose el parche antes de la herida, la Casa Blanca se aplicó a rechazar todo tipo de sospechas y conjeturas, lo que, por supuesto, no convenció a nadie, sobre todo teniendo en cuenta que no era la primera vez quese habían producido situaciones similares.
Días antes del ataque contra Venezuela y del secuestro de Nicolás Maduro y, en la otra ocasión, en vísperas de aquel contra Irán del 28 de febrero, hubo inversionistas que, sin duda, gracias a su capacidad de adivinar el futuro y sin que nadie les advirtiera lo que vendría dentro de poco, obtuvieron importantes ganancias en el mercado bursátil.
Todas simples coincidencias, como el hecho que, según la revista estadounidense Forbes, la presidencia de Donald Trump es “la más lucrativa de la historia estadounidense” y la fortuna de este pasó de 2,3 a 6,5 miles de millones de dólares entre 2024 y comienzos de 2026.
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Fuente: Mediapart y diversas

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