Cultura – Chile – Impunidad

EL HORROR ENMASCARADO: LA DOBLE VIDA DE LOS AGENTES DE LA DINA

Por Sergio Zamora

Los mecanismos de la DINA, la forma y la violencia con que actuó el poder militar en Chile son revelados en este libro que condensa artículos, documentos inéditos, expedientes judiciales, testimonios de víctimas y sus familiares e incluso de los mismos victimarios, sobre momentos o personas vinculadas a la dictadura de Pinochet.
Sin duda, entre los capítulos de esta obra, los referidos al actuar del que fue jefe de la DINA, Manuel Contreras y al de uno de los torturadores más sanguinarios, Miguel Krashnoff, son los más elocuentes en cuanto a la barbarie del régimen.
Como ejemplo del actuar de Contreras allí se relata lo ocurrido con Manuel Leyton Robles, cabo del Ejército, agente del grupo Delfín de la DINA, destinado a reprimir el Partido Comunista.
En marzo de 1977, sabiéndose protegido por la impunidad de su cargo, Leyton robó el automóvil de un ciudadano francés que denunció el hecho a Carabineros.
La policía descubrió rápidamente la pista y al allanar el domicilio del sospechoso, se descubrió además que había otro vehículo robado, perteneciente a un detenido por la DINA y desaparecido desde un año antes.
Al ser interrogado por Carabineros, Leyton entregó detalles sobre el accionar represivo de la DINA y sobre personas que se encontraban en calidad de detenidos desaparecidos.
Esto desató la furia de Manuel Contreras que exigió a Carabineros le entregaran el detenido y frente al rechazo de esta policía, fue el propio Pinochet que intervino, siendo Leyton trasladado y detenido en el cuartel de la Brigada Lautaro de la DINA ubicado en la calle Simón Bolívar de Santiago.
De allí fue trasladado al centro medico de la DINA denominado Clínica London, donde fue asesinado con gas sarín, siendo su familia informada que había fallecido en un actode serviciopor causas naturales.
En el contexto de los testimonios, el autor nos entrega una información a propósito del hijo de Manuel Contreras, Manuel Contreras Valdebenito, al que entrevistó para que hablara de su padre.
“El día que nosreunimos tenía sesentay dos años, estaba soltero y cargaba con varios fracasos académicos, personalesy laborales. Me comentó que en septiembre de 2024 le había mandado una carta al presidente Gabriel Boric para solicitar una pensión de gracia”, recuerda el autor.
Contreras relató entonces las vicisitudes que estaba viviendo: “Debido a las discriminaciones que he sufrido por ser hijo de mi padre, al ser rechazado en los trabajos, estar cesante, sin un peso, viviendo de la ayuda de mis amigos y sin un lugar donde vivir”, le señaló.
“La respuesta del Ministerio del Interior: fue que no tenía derecho a una pensión de gracia, ya que no había contribuido con algo destacable para el país. Me quedé para adentro”, comentó Contreras según el autor del libro.
En el capítulo referido a Miguel Krassnoff, lo ocurrido con el joven Alvaro Varela Walker, muestra el poder de la impunidad, y la narración, contenida en apenas un par de páginas, merecería un más amplio desarrollo:
Detenido por el grupo Halcón de la DINA a mediados de noviembre de 1974, Varela fue conducido al cuartel de la DINA de José Domingo Cañas y, como era la suerte de los detenidos de la DINA, fue sometido a duras sesiones de tortura.
Sin cargo alguno, pero integrante del equipo jurídico del Comité Pro Paz, el plan de la DINA era que Alvaro firmara una declaración que vinculaba al cardenal Raúl Silva Henriquez con el MIR, para desacreditar la labor del cardenal en defensa de los detenidos por la dictadura.
Alvaro Varela se negó rotundamente. –Entonces te vamos a matar, pero más tardecito, le dijeron los agentes.
Fracasados en sus intentos de obtener su declaración, la DINAdecidió liberarlo dado que no había motivo para justificar su detención.
En el camino de vuelta a su hogar Alvaro establecería un dialogo con el conocido torturador Osvaldo Romo que merece la atención: Ustedes me cagaron la vida, porque yo me dedico a perseguir lo que hacen y a la próxima me van amatar, porque yo los conozco”., le habría dicho.
“Romo me miró asombrado y, con mucha convicción, me dijo: –No, cabro. Tú no puedes dejar de hacer lo que haces, porque lo que haces es muy importante. Alguien tiene que hacerlo”, relató Varela, según consigna el autor, quien comenta como conclusión:
Este tema lo he conversado con psiquiatras, y, en el fondo, estos psicópatas necesitan que alguien cuente las fechorías que hacen; no les basta con hacerlas”.
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El horror enmascarado-La doble vida de los agentes de la DINA, Rodrigo Cid Santos, Editorial Planeta, 2026, Chile.

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