Chile – Operación Huracán

JUSTICIA MUY SUAVE PARA CONDENAR A PROTAGONISTAS DE “OPERACIÓN HURACÁN”

Los altos mandos de Carabineros involucrados en el montaje, como el exjefe de Inteligencia Gonzalo Blu y los oficiales Patricio Marín y Leonardo Osses, al ser parte de esta conspiración, dejan claro que la estructura misma de la policía chilena, lejos de ser neutral, juega un papel crucial en la defensa de un sistema que beneficia a unos pocos a costa de los más vulnerables.

A principios del mes de abril, el Tribuna Oral de Temuco, en una sentencia más que clemente condenó a seis implicados en la llamada “Operación Huracán, caso ejemplar de métodos empleados por las autoridades, en este caso a través de Carabineros, para fabricar pruebas falsas e incriminar así a líderes mapuches de supuestos actos terroristas y, al mismo tiempo, para justificar el estado de excepción en el Wallmapu.
De los seis condenados, sólo dos deberán cumplir penas efectivas de cárcel: Alex Smith sentenciado a 12 años de presidio, encargado de fabricar pruebas falsas mediante la intervención en teléfonos portátiles de acusados mapuches y, por cargos similares, el ex capitán de Carabineros Leonardo Osses, que deberá cumplir 10 años de prisión.
Los otro cuatro implicados, todos ex carabineros deberán cumplir las condenas bajo el régimen de libertad controlada
La clemencia de esta sentencia para sancionar un crimen de tanta relevancia contrasta con la severidad aplicada contra  más de 80 comuneros encarcelados luego de procesos judiciales considerados irregulares y notables por el uso habitualy repetido de figuras judiciales propias del estado de excepción impuesto en la zona.
Del mismo modo, las constantes denuncias sobre las condiciones de encarcelamiento de los reos mapuches, en particular en el centro penitenciario Bíobío,, donde la falta de alimentación adecuada, los castigos físicos, la falta de atención médica suficiente, el aislamiento prolongado y el hostigamiento a familiares, constituyen violaciones a los derechos humanos, además de presentarse como claras expresiones de racismo.
La llamada “Operación Huracán” comenzó en septiembre de 2017 en el contexto del conflicto entre el Estado de Chile y las comunidades mapuche del sur del país, la que quedó a cargo de Carabineros con el objeto de desmantelar supuestas redes terroristas relacionadas con el movimiento mapuche.
Mediante falsas pruebas, fabricadas mediante la manipulación de mensajerías como WhatsApp y Telegram , se acusó a ocho comuneros, entre los cuales los dirigentes Héctor Llaitul y Fidel Tranamil, de organizar ataques terroristas e incendiarios.
El escándalo que provocó el conocimiento público de estemontaje tuvo repercusiones que llegaron sólo hasta el nivel del entonces director general de Carabineros, Bruno Villalobos, el que debió renunciar.
Como es fácil imaginar, la decisión de organizar un montaje de tal importancia debió contar con el conocimiento sino la aprobación de las autoridades políticas, interesadas en desarticular las organizaciones mapuches y sobre esta base, tal como ocurriría más tarde, implantar un estado de excepción permanente que se mantiene hasta ahora.
La abogada Karina Gutiérrez, representante de los dirigentes mapuche que fueron víctimas del montaje, manifestó que, las condenas no reflejan la magnitud del daño causado, tanto a los afectados directamente como a la institucionalidad.
Por cierto, a la luz de los antecedentes de lo que fue la llamada “Operación Huracán” y la clemencia con que se sancionó a los responsables, es totalmente legítimo cuestionar la regularidad con que han sido procesados los dirigentes mapuches hoy encarcelados o la manera como se ha llevado la investigación para ubicar a la comunera Julia Chuñil, desaparecida desde noviembre de 2024.


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