TRUMP: UN CUASI ATENTADO JUSTO CUANDO EEUU SE ENCUENTRA EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA

Trump es un tipo con mucha suerte. Justo en el momento en que se encuentra atrapado en una guerra que no puede ganar, y de la que no puede retirarse, alguien habría tenido la intención de matarlo durante una cena de encuentro con la prensa en Washington, resultando ileso y evacuado por personal de seguridad, mientras el frustrado hechor era reducido y presentado como un trofeo.
Por ahí lo llaman “la suerte del Diablo”, ese pequeño detalle que permite que un tirano escape cuando alguien intenta evitar que este siga haciendo de las suyas, como fueron los casos, entre otros, el de la maleta con explosivos que alguien desplazó con los pies y salvó a Hitler en 1944 o del cohete que no estalló contra el auto de Pinochet en 1986.
Si se analizan las circunstancias y la manera como se desarrollaron los hechos ocurridos el sábado 25 de abril en el Washington Hilton Hotel, cuando un individuo armado de una escopeta, de una pistola y de cuchillos trató de ingresar a la sala donde Trump participaba en una cena con los corresponsales acreditados ante la Casa Blanca, fue detenido, con justa razón se puede pensar que el Diablo no tuvo nada que ver y que fue más bien un montaje.
“Sospechosa la weá”, como diría el Bombo Fica, pues este episodio le viene a Trump como anillo al dedo en un momento en que necesita más que nunca desviar la atención de la opinión pública de su país, haciéndose la víctima, pero protegido por una fuerza divina, como la que le otorgaron los evangelistas que lo bendijeron y, por lo tanto, el único capaz de sacar a EEUU del mierdero en que él mismo lo metió al declararle la guerra a Irán.
Según diversas estimaciones, tanto oficiales como de organismos privados especializados, Estados Unidos está gastando cada día entre 1000 y 2000 millones de dólares en la guerra, lo que llevado a nivel personal significa que cada ciudadano estadounidense está entregando 3 dólares diarios por concepto de impuestos y por el aumento de los precios, no sólo de la gasolina, sino de todos aquellos de consumo corriente, afectados por la inflación.
Frente a tal situación y a primera vista, la solución para este despilfarro parecería evidentemente el cese inmediato de la guerra.
A justo título para llegar a un acuerdo de alto al fuego, Iránexige reparaciones por cientos de millones de dólares sino también y, como consecuencia, lo que es más grave para Estados Unidos, una retirada del Medio Oriente, en los hechos,una catástrofe económica, militar y geopolítica.
A partir de 1974, luego de un acuerdo entre Arabia Saudi y EEUU, todo el comercio del petróleo se efectúa en dólares y a partir de entonces cada país que necesita petróleo debe obtener dólares para pagarlo y en este caso, los países productores, como las monarquías del Golfo Arábico, deben invertir las ganancias en activos y bonos del Tesoro estadounidense.
Este sistema le permite Estados Unidos funcionar con una deuda en su mayoría en manos de China por un monto cifrado en varios cientos de miles de millones de dólares.
Para llegar a un cese del fuego, Irán también exige el retiro de todas las bases estadounidenses en el sector del Golfo, lo que significaría el fin del escudo protector a cambio del cual están obligados a vender el petróleo en dólares e investir las ganancias en los mercados estaounidenses.
Esto significa el término del sistema petrodólar y la base de buena parte del poder financiero de Estados Unidos.
En otro orden de cosas, una retirada en las condiciones actuales dejaría en evidencia la fragilidad del poder militar estadounidense ya cuestionado en Vietnam, Irak y Afganistán, frente a un enemigo que compensa la fuerza con un manejo inteligente de sus medios, tanto en el terreno militar, político, diplomático y económico.
Estados Unidos podría verse así cuestionado por países aliados como Japón, Taiwán y Corea del Sur en relación consu capacidadpara protegerlos frente a China o Corea del Norte y, en la situación actual, llevarlos a buscar otros asociados militares, poniendo en cuestión la compra de armas estadounidenses y fragilizando así otra de las bases económicas norteamericanas.
La guerra contra Irán también ha servido para poner en evidencia la crisis de Estados Unidos en sus relaciones con Europa y ha marcado un paso más en la desintegración de la OTAN, dejando en evidencia la inutilidad de un pacto creado en el marco de la Guerra Fría y, por lo tanto, completamente obsoleto, con todas consecuencias económicas que esto implica.
En resumen, Trump puso a Estados Unidos en una situación en que no puede aceptar el alto al fuego porque las exigencias de Irán son un golpe tremendo a su economía, no puede retirarse de la guerra porque provoca una reacción en cadena que haría colapsar su moneda y no puede prolongarla pues le cuesta cada día 1.000 millones de dólares que no tiene y que los gringos, sin duda, no están dispuestos a pagar.
¡Qué mejor que un atentado fallido para demostrar que puede ser víctima, pero que está protegido por una fuerza divina!
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