FRANCIA PODRÍA COPIAR EL MODELO CHILENO DE ELEGIR UN(A) DELINCUENTE A LA PRESIDENCIA

Los chilenos que, a veces tenemos tendencia a mirarnos a huevo, sobre todo cuando se trata de compararnos a los países europeos, deberíamos estar orgullosos de saber que algo que creíamos era una particularidad nuestra como es la de elegir a un delincuente como Presidente de la República, es algo que podría ser copiado nada menos que en Francia.
A modo de ayudamemoria:
En 1982, un tal Sebastián Piñera, se dio a la fuga luego de haber sido declarado reo debido a que durante los años 1979 y 1980 fue el gerente general del banco de Talca, el cual se encontraba en cesación de pagos con una deuda de US$38 millones de la época, esto en detrimento del Banco Central.
Gracias a una pillería legal y con la ayuda de su tío cura Bernardino Piñera y de la prima de Pinochet, Mónica Madariaga, el ratero Piñera se salvó de ir a parar a la cárcel y, a pesar de esta anotación en su hoja de antecedentes más muchas más que sería largo de enumerar, fue elegido presidente de la República en dos periodos.
Como se sabe, hace dos años, el mismo Piñera estafador culminó su recorrido como santo, de esos a los que se le prenden velas y se le hacen mandas, luego de sumergirse en las aguas milagrosas del lago Ranco, al sur de Chile.
Pero eso es tema de otra historia y vámonos a Francia.
Marine Le Pen, jefa del partido neonazi Agrupación Nacional (Rassemblement National, RN) fue declarada en dos instancias culpable de malversación de fondos fiscales, en este caso de dineros de la Unión Europea por un monto total cercano a los 3.000.000 de euros.
Tal como una senadora chilena de derechas que denunciaba que sus oponentes se “robaban el dinero en carretillas”, desde hace 15 años, la Le Pen, cuando sucedió a su padre a la cabeza de RN, alegaba que todo el cuerpo político francés, salvo ella y su partido estaba corrompido: “La frente alta y las manos limpias”, como proclamaba en su favor.
Sin embargo, la mujer no sólo heredó la dirección del partido que fundó su padre, Jean-Marie Le Pen más otros compinches, entre los cuales algunos ex SS, sino todo un sistema para desviar hacia gastos personales y de su partido los fondos que los diputados de la Unión Europea disponen para sus gastos administrativos y de funcionamiento.
Es así como en los hechos, eran los contribuyentes franceses y de toda la Unión europea los que pagaban el guardaespaldas, el chofer, el mayordomo y a la propia hermana de Marine Le Pen.
Por estos hechos, en marzo de 2025, el tribunal de París condenó a la jefa del partido neonazi a cuatro años de prisión, dos de los cuales efectivos, además de cinco años de impedimento para ser electa.
En julio de este año, la corte de apelaciones de París confirmó la culpabilidad de Marine Le Pen, pero redujo la pena en primera instancia a un año de prisión efectiva y a tres años con remisión, además de cuarenta meses de impedimento electivo, treinta de los cuales con remisión, pena que quedará cumplida justo en vísperas de la elección presidencial de 2027.
Luego de este fallo en segunda instancia, la dirigente neonazi anunció apelar en casación, lo que le permitirá evitar llevar la tobillera de los delincuentes condenados con pena remitida, y su postulación oficial como candidata para la elección presidencial.
La situación política francesa actual se puede caracterizar por un marcado giro hacia la ultraderecha de los partidos conservadores y de centro progubernamentales y, por otra parte, de partidos socialista y comunista que, por intereses personales y tratando de sobrevivir, se resisten a integrar un frente común de izquierda.
Esto significa que son enormes las posibilidades de que Francia, una de las potencias nucleares, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, uno de los pilares de la Unión Europea y “Patria de los Derechos Humanos” como se auto denomina, sea gobernada por una delincuente, jefa de un partido fundado, entre otros, por ex miembro de las SS.
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