¡KAST CON GANAS DE HACERLO A LA PARAGUAYA!
Por Claudio Jedlicki

Kast, en su visita a Paraguay, hizo un discurso en el parlamento (01/07), donde reconoce como fuente de inspiración el modelo de desarrollo económico que encarna ese país.Citémoslo, eliminando cualquier sospecha de que estamos exagerando: “Paraguay es un ejemplo para toda la región……. El progreso que ha demostrado Paraguay en los últimos años es un modelo a evaluar y a analizar porque, bajando impuestos, han crecido……..de cómo optimizando el uso de los recursos, han logrado generar una baja muy importante en la pobreza”.
La pomada que quiere vendernos es la de la bajada de impuestos correlacionada con el crecimiento y la reducción de la pobreza; es decir, si bajamos los impuestos, habrá menos pobres.
Tal aseveración podría ser válida si los impuestos que se reducen fuesen los que afectan a los pobres, como el IVA a los productos básicos.
El objetivo de su reforma tributaria es bajar, de 27% a 23%, el impuesto corporativo que pagan las empresas, así como la reintegración del sistema tributario que traslada los impuestos personales de los propietarios a la empresa al constituir un crédito para estos. Agrega la invariabilidad tributaria para las inversiones importantes hasta por 20 años, sin olvidar rebajas en los impuestos de herencia y de repatriación de capitales desde paraísos fiscales.
Donde el admirador de la paraguaya se sale del tiesto, no solo olvidando que comparación no es razón, es al contrastar la economía chilena con la paraguaya.
Recordemos algunas órdenes de magnitud entre ambas economías. La producción de la economía chilena (PIB) es más de ocho veces la paraguaya y el poder de compra medio de un chileno es el doble, cuando una población tres veces mayor. Ambas economías distan entre ellas casi tanto como las economías francesa y chilena, con algo más en el PIB, 8,8 veces, un poco menos del doble en poder de compra medio, 1,9 veces, y más del triple en población, 3,4 veces.
El potencial de crecimiento de economías de tamaño y desarrollo de fuerzas productivas* tan disímiles imposibilita comparaciones significativas.
Aritméticamente, cualquiera entiende que es más fácil aumentar de 1 peso a 2 pesos, es decir, un 100% que, de 10000 a 20000 pesos, lo que también es doblar.
Pero mucho más trascendente aún, mientras más desarrollada esté la economía, esto supone una explotación más intensiva que extensiva de los recursos y de los factores de producción que en otra con menos desarrollo, lo que complica más la cosa**.
A todo esto, que ya invalida bastante que podamos inspirarnos en Paraguay, se agrega que en estos últimos años no hubo una reforma tributaria que redujera impuestos corporativos, ni de los más ricos. La última, vigente desde 2020, unificó los impuestos empresariales, pero manteniendo la tasa en 10%. El hecho de que sean muy bajos no es lo mismo que hayan decrecido.
Incluso, a la paraguaya, la justificación de su reforma no pasa, ya que es falso que los impuestos hayan sido reducidos. El mayor crecimiento paraguayo de 1,5 puntos de porcentaje superior al chileno se explica por otras razones, en la que el nivel muy inferior de desarrollo, al que se refiere, facilita este mayor incremento.
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* Aproximamos el nivel de desarrollo de los países en cuestión al poder de compra medio. Cierto que este índice es particularmente malavenido al tratarse de países mono-exportadores (hidrocarburos particularmente) que arrojan un alto índice de poder de compra medio sin desarrollo alguno.
** Indudablemente, esto supone, como suelen decir los economistas: “todo el resto igual o invariable”.
Por explotación más intensiva se entiende mejorar la producción a partir de los factores existentes, es decir, aumentando la productividad; en cambio, por explotación extensiva se entiende incrementar la producción gracias al aumento de los factores de producción: mano de obra, tierras o capital.
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