ANUNCIADO CIERRE DE PLANTA VENTANAS DE CODELCO PROVOCA POLÉMICAS Y DESDE YA, PAROS LABORALES

La huelga convocada por la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) terminó el 24 de junio. Ella comprendía a 14.000 trabajadores de planta permanente e incluyó a 40.000 subcontratados. Había comenzado el miércoles 22 de junio.
Después de varias décadas, en que las comunidades de Quintero y Puchuncaví han estado sometidas a una continua contaminación ambiental, con episodios de grave peligro para la salud de la población, sobre todo infantil, el presidente Gabriel Boric anunció el cierre de la planta de refinado de cobre de Codelco en la localidad de Ventanas.
Entre el 2 y el 17 de junio pasado 352 personas, de la cuales 68 escolares, habían resultado intoxicados por emanaciones provenientes del polo industrial donde se encuentra la planta de refinado de cobre de la estatal Codelco, último episodio de una serie que comenzó hace más de cuarenta años.
Al anunciar la medida, el mandatario, rodeado de las ministras de Minería, Marcela Hernando y de Medio Ambiente, Maisa Rojas, puso énfasis en señalar que su gobierno no quiere más zonas de sacrificio, al tiempo de asegurar la continuidad laboral de los trabajadores en condiciones similares a las que tienen en la actualidad.
Evidentemente y a primera vista, la medida apareció como la solución ideal y definitiva frente al grave problema de una de las llamadas zonas de sacrificio.
No obstante, la decisión del gobierno generó una aguda polémica y desde ya, el inicio de un conflicto social y laboral, el primero desde hace once años y que podría resultar prolongado.
Diversas organizaciones de defensa del medio ambiente y de los derechos humanos, así como de pobladores de las zonas afectadas por las emanaciones de gases tóxicos provenientes del polo industrial de Ventanas, saludaron y respaldaron la medida.
El Observatorio Latinoamericano de conflictos ambientales (OLCA) saludó la decisión del gobierno y consideró que es una primera etapa para terminar con una zona de sacrificio, sin dejar de recordar que esto es también el resultado de funcionamiento de empresas privadas tanto o más contaminantes que la planta de Codelco.
En este mismo sentido se manifestó la organización Greenpeace Chile.
“Esperamos sea el comienzo del fin de una de las peores fuentes de contaminación de nuestra historia”, declaró Matías Asun, director nacional de Greenpeace.
Por su parte, uno de los sectores doblemente afectados por la contaminación que produce el polo industrial de Ventanas, es el de los pescadores artesanales, expresó su acuerdo con la medida, pero igualmente, por voz de sus dirigentes, se pronunció por ir mucho más allá, para culminar en el desmantelamiento paulatino de todo el cordón industrial.
Además de las consecuencias provocadas por la contaminación del aire, los pescadores, que en general son habitantes del sector, han sido víctimas de los constantes derrames hacia el mar de substancias altamente tóxicas, que afectan gravemente la fauna marítima cuya explotación es la base del sustento de estos trabajadores.
No obstante, en paralelo a la aceptación de la medida sobre la base de criterios de defensa del medio ambiente, también se han generado airadas críticas que culminaron con un paro de actividades convocado por la poderosa Confederación de trabajadores del Cobre (CTC).
Las razones invocadas por la federación sindical apuntan al hecho que, según dicen, la decisión del gobierno se habría tomado a nivel sólo de las autoridades y de la dirección de la estatal empresa Codelco, sin participación de los sindicatos ni consulta a los trabajadores.
Del mismo modo, criticaron el que no hay claridad en las soluciones ofrecidas a los trabajadores en lo que se refiere a los llamados “contratistas”, que laboran a menudo en precarias condiciones sociales, laborales y de seguridad y que, por el hecho de estar vinculados sólo temporalmente a la empresa, podrían no ser considerados dentro de las garantías que promete el gobierno.
Representantes sindicales estimaron también que las razones ambientales aludidas para cerrar la planta Ventanas no son más que un pretexto, en un contexto donde existen al menos 16 otras industrias privadas, tanto o más contaminantes y según ellos, evidentemente responsables del último episodio de contaminación en momentos en que la planta de Codelco no estaba en funcionamiento.
Es también argumento de las organizaciones el hecho que existía soluciones alternativas al cierre, cual es la inversión de 54 millones de dólares en tecnología para la eliminación de los gases tóxicos, proyecto que ya estaría validado y en manos de Codelco.
Dentro de este conjunto de cuestionamiento a la medida anunciada por el gobierno, circula una que se refiere a los intereses financieros extranjeros que estarían escondidos detrás del cierre de la planta y a un eventual cese en Chile del proceso de refinado del concentrado de cobre.
Este concentrado, que sale del país sin refinar y en la práctica, sin ningún control ni fiscalización de autoridad chilena alguna, contiene un importante porcentaje de lo que se llama “impurezas”.
En los hechos, estas “impurezas” valdrían mucho más que el cobre mismo, pues están compuestas por metales de valor intrínseco, tales como el oro, plata, molibdeno, níquel y otros como el paladio, selenio, teluro, renio o rodio, de las que beneficiarían las grandes empresas mineras extranjeras que explotan este mineral en Chile
La decisión de la CTC de un paro nacional ha generado nueva polémica entre los que sostienen la posición de que sería una legítima respuesta de un sector de la clase obrera y los que la critican, que estiman es la posición de lo que llaman la “aristocracia obrera”, en defensa de intereses egoístas que no tienen en cuenta la salud ambiental.
En este contexto, las duras palabras del secretario general de la Federación de trabajadores del Cobre, Héctor Milla, el que se refirió al presidente Boric con calificativos como “hueón” (sic) y “poco hombre” hicieron subir la tensión en el duelo verbal de los que sostiene una u otra posición. En este sentido, diversos comentarios circularon a través de las redes sociales, en los que se compara la posición de los actuales dirigentes del cobre con aquella de sus antecesores, que en 1973 organizaron el paro que, entre otras maniobras, actuó en la desestabilización del gobierno de Salvador Allende, que habría de culminar en el golpe de Estado y la dictadura de Augusto Pinochet.
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