Chile

LA CRISIS DE LA RED Y LA CAMPAÑA DE LA DERECHA PARA RECHAZAR LA NUEVA CONSTITUCIÓN

Los trabajadores de la Red se encuentran en huelga desde el 6 de junio. Varias emisiones emblemáticas no han salido al aire.

No es raro que la crisis económica que ha venido sufriendo el canal de televisión privado La Red y que lo tiene ahora al borde del colapso, llegue a un nivel crítico en este preciso momento, cuando la Convención Constitucional acaba de presentar el proyecto de nueva Carta Magna que deberá ser sometido a plebiscito el próximo 4 de septiembre.

En la circunstancia, la derecha política heredera de la Dictadura, y sus cómplices, entre los que figuran incluso aquellos que fueron víctimas de esta, ven ahora, cuando sea promulgada la nueva Carta Magna, el peligro que para ellos significa el perder los privilegios que acumularon bajo el amparo de la Constitución y el sistema que impuso el régimen militar.

De este modo y por esta razón, las acciones para conseguir el rechazo del proyecto de nueva Constitución y los ataques contra los convencionales que lo han elaborado, se han convertido en una verdadera campaña del terror, hecha de mentiras, falsos rumores o encuestas fuleras, dentro del más puro estilo tradicional de la derecha.

Herramienta esencial de esta campaña es la televisión, medio de influencia casi total sobre la opinión pública y propiedad exclusiva de intereses ligados estrechamente a la derecha política chilena y a los grandes grupos económicos y familias que detentan realmente el poder en Chile.

Administrada con un criterio mercantilista y como una empresa más, la televisión chilena ha llegado a ser sinónimo de desinformación, de contenido cultural del más bajo nivel, de escasa producción propia aparte la farándula y, en resumen, a una distancia sideral de lo que fueron sus objetivos cuando fue creada y se desarrolló bajo el alero de las universidades.

En este contexto, la cadena La Red había conseguido destacarse con algunos programas con un claro sentido crítico, un carácter satírico y punzante o de investigación periodística sobre temas de claro interés para el público, como “Hora Chile”, “Pauta libre” o “Mentiras Verdaderas”.

Esto, no porque la empresa mexicana Albavisión, un conglomerado de una cincuentena de estaciones de televisión en América Latina, entre ellas La Red, y su propietario, el mexicano- estadounidense Ángel Gonzalez, hubiesen despertado a la luz y adherido al comunismo internacional, al chavismo o al cubismo, ese que, según los milicos, toma su nombre de Cuba.

No. Simplemente porque en tanto buenos empresarios y hombres de negocios, los ejecutivos de Albavisión comprendieron que había un público interesado por otro tipo de programas que la mierda envasada proveniente de Estados Unidos, en particular de la Fox, con los cuales podían ganar audiencia y los contratos en publicidad que esta genera.

El problema es que a pesar de estar inspirada en la sacrosanta lógica comercial que impera en Chile, la Red no supo medirse y, como se dice, “se pasó de la raya”.

En marzo de 2021, la Red dio un verdadero golpe noticioso, al entrevistar a Mauricio Hernández Norambuena, ex dirigente del Frente Patriótico Manuel Rodriguez, condenado en el caso del ajusticiamiento del asesor político del dictador Pinochet, Jaime Guzmán.

Luego, proyectó la serie documental del cineasta chileno Patricio Guzmán “La batalla de Chile” que, hasta ese momento y por distintas e inexplicables razones, no había sido presentada en el país.

Todo esto, además de una serie de emisiones de investigación periodística que dejaron en evidencia fraudes y malversaciones en el seno de las Fuerzas Armadas y Carabineros, así como las acciones de espionaje y de presión contra los profesionales que participaron en estas, que provocaron la furia desatada de las autoridades comenzando por el mismo entonces presidente Sebastián Piñera.

En una increíble acción de increíble atentado contra la libertad de expresión, Piñera ofició a su asesora y jefe de gabinete, Magdalena Díaz, para que llamara personalmente y en su nombre al propietario de Albavisión, Ángel Gonzalez, para presionarlo y hacer que este actuara para cambiar la orientación de La Red, a lo que este rechazó dar curso.

Sin embargo, la acción más importante contra el canal de televisión y que, en cierto modo, marcó la agudización de la crisis que está culminando actualmente, fue la decisión del grupo agroalimentario Carozzi, en septiembre de 2021, de retirar la publicidad a la cadena de televisión luego de la difusión de “La Batalla de Chile”.

La supervivencia de un canal como la Red o de otros, con vocación de oponerse a las condiciones de una televisión sin otro objetivo que el lucro a cualquier precio, está así pendiente de la aprobación de la nueva Constitución, elaborada por primera vez en la Historia de Chile a través de un proceso profundamente democrático. Uno de los artículos de ese proyecto se refiere precisamente a la protección del derecho a la comunicación, a la libertad de prensa, a la promoción del pluralismo y el impedimento de la concentración de los medios informativos.

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