Muerte de Denisse Cortez.

Un montaje más? Muerte premeditada?

La muerte de la militante Denisse Cortez, el pasado 10 de octubre, presenta elementos que hacen pensar se trata, una vez más, de un montaje y de un crimen premeditado, en la misma línea de los falsos “enfrentamientos” con que la dictadura trató de ocultar los asesinatos de sus opositores.

El pasado domingo 10 de octubre, en Santiago y durante una marcha por la Resistencia mapuche y la autonomía de los pueblos, Denisse Cortez, estudiante de tercer año de Derecho y miembro de la organización Defensoría de los DDHH, se encontraba parlamentando con carabineros, cuando recibió un proyectil a la altura del cuello que la dejó herida de gravedad.

Resultado de la herida, poco después, Denisse falleció en el hospital hasta donde fue trasladada.

Carabineros apenas si tardó en dar a conocer su versión, en el sentido que la militante había sido alcanzada por “fuegos artificiales” lanzados por los propios manifestantes.

Curiosamente, comenzaron a circular también muy rápidamente por las redes sociales, las imágenes de una de las cámaras que portan los miembros de las fuerzas policiales que, legalmente, son de uso reservado.

Sin duda pura coincidencia o descuido de algún carabinero que, en medio de la tensión la dejó por allí.

En dichas imágenes. poco nítidas, puede verse, en la parte derecha de la pantalla, a Denisse Cortez que se acerca a carabineros con la mano en alto en signo de apaciguamiento. Luego se escucha una corta explosión, como la de un disparo y, delante y en medio de dos carabineros, se percibe la silueta de la militante cuando recibe un muy violento impacto a la altura del cuello.

Otro vídeo privado, esta vez captado desde lo alto, muestra en la parte derecha de la pantalla a un policía que dispara con un arma lanza proyectiles lacrimógenos e, inmediatamente después, en medio de la pantalla, donde se encontraba Denisse delante de dos o tres carabineros, algo como un impacto y después mucho humo blanco.

“Impacto de fuegos artificiales que estallaron, producto del calor de una barricada…”, explicó el jefe de la Zona Metropolitana de Carabineros, general Enrique Monrás. “Elemento similar a un fuego artificial”, precisó según versión ulterior del Ministerio Público.

¿Por qué tanto empeño en presentar, tan burda y reiteradamente, como si se tratara de descartar toda otra explicación, que la muerte de la militante fue causada “fuegos artificiales”, lanzados por los propios manifestantes?

¿Por qué, las imágenes de una cámara, tradicionalmente de acceso difícil incluso para la Justicia y a menudo ocultadas o manipuladas por Carabineros, circularon casi inmediatamente después por las redes sociales?

Todas estas interrogantes pendientes nos llevan invariablemente a dudar y a buscar las verdaderas circunstancias de la muerte de Denisse, en un contexto que va mucho más allá que el de la manifestación del 10 de octubre, cual el de los métodos empleados para aplastar los movimientos populares, desde la época de Pinochet y como ha sido ahora, en plena “democracia.

¿Quién era Denisse Cortez y por qué su muerte ha causado tanta tristeza y tanto impacto?.

Refiriéndose a ella y a sus actividades, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, donde cursaba el tercer año de Derecho, resumió lo que había hecho de ella una líder, conocida, reconocida y querida por muchos:

“Destacamos el compromiso social de Denisse y su permanente defensa de los DD.HH., desde distintas brigadas de salud y de defensoría legal”, expresó la UAHC, en un comunicado

Quizás y desgraciadamente, fue este compromiso el que determinó su muerte, al convertirse al parecer en un “objetivo” que debía ser “neutralizado”, tal como lo señalan los manuales de contrainsurgencia estadounidense y lo que enseñan los mercenarios israelíes operando en varios países latinoamericanos.

“Neutralizar” puede ser el impedimento de la acción de un líder o de una persona notable, célebre, carismática y con influencia política, moral o cultural, mediante el soborno, la persecución, la amenazas el miedo, el acoso, , el hostigamiento y, por último, también el asesinato.

Durante la dictadura de Pinochet, luego de la represión, ciega y generalizada de los primeros tiempos, con el nacimiento de la DINA y luego de la CNI, fue haciendo más estructurada y orientada a “neutralizar” sobre todo a los líderes y a los oponentes que, por su acción tenían gran influencia sobre su medio o la masa.

Así fueron “neutralizados” Miguel Enríquez, los hermanos Vergara Toledo, Raúl Pellegrín y el propio sacerdote André Jarlan.

Evidentemente, con el retorno de la “democracia en la medida de lo posible” y durante los gobiernos de la Concertación, de la Nueva Mayoría y con Piñera I y II, los nuevos tiempos exigieron nuevas formas, más “elegantes” y más discretas que las brutalidades de Pinochet, pero al parecer, sin renunciar al fondo de los métodos.

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