Piñera

Definitivo : Piñera no robó ningún enano de yeso

Cuando un individuo presenta un nutrido prontuario con innumerables robos, estafas, hurtos y otras acciones de la especie, lo más lógico es que los investigadores y los jueces encargados de poner en claro tales delitos, tengan tendencia a atribuirle con razón o sin razón, todos los casos pendientes en sus registros.

Sin embargo, se puede afirmar con absoluta certeza y sin posibilidad alguna de equivocación que, a pesar del prontuario que carga Sebastián Piñera, actual presidente de Chile y conocido en el ambiente como “El Tatán” o “El Bracitos cortos, este, jamás en su vida ha robado un enano de yeso desde ningún jardín.

Las pruebas de los hechos no pueden ser más elocuentes.

Echemos a volar la imaginación y supongamos que un día, Tatán, de paseo por algún barrio elegante ve en el jardín de una casa, un rutilante y colorido enano de yeso, de esos que dan al entorno hogareño el ambiente de un cuento de hadas.

Sin poder resistir a su natural instinto de apoderarse de lo ajeno, Tatán derriba la puerta, se apodera del rutilante y colorido enano de jardín, sale y se va tranquilamente por la calle, como si nada.

Lo más seguro es que no habría alcanzado a ir más allá de una cuadra y, el desenlace de la historia, de ser verdadera, sería que Tatán estaría ya en la cárcel, condenado a por lo menos  7 años de prisión.

 Tal como le ocurrió a aquella pobre mujer de San Antonio, que tuvo mala suerte de caer en manos de una fiscal, de esas que podría perfectamente ser remplazadas por una máquina electrónica: se meten por un lado todos los cargos -robo reincidente de un enano de yeso con premeditación y alevosía; se apoya sobre un botón, se prenden varias luces en un tablero, parpadean estas, un zumbido, suena un timbre y, por el otro lado sale la sentencia: 7 años de cárcel.

Como todos habrán comprendido La historia de la mujer es real y verdadera, no así la de Tatán que contábamos antes para ilustrar el ejemplo, que era exclusivo producto de la imaginación

Pero lo que también es real y bien verdadera es esta otra historia de Tatán:

En 1982, el juez Luis Correa dictó contra el ahora presidente de Chile, un encargo de reo en su contra como presunto autor de fraude en su gestión como gerente del Banco de Talca. Por esto, estuvo 24 días prófugo, hasta que la Corte Suprema acogió un recurso de amparo.

Mónica Madariaga, prima de Pinochet y que era entonces ministra de Justicia de la dictadura, relató, años más tarde, haber intervenido personalmente para lograr la libertad de Tatán.

A partir de 1992 y durante más de diez años, Tatán compró una serie de empresa en quiebra para repuntarlas de manera ficticia y poder así eludir impuestos. (Empresas “zombis”). El Servicio de Impuestos Internos se limitó a solicitarle rectificara la declaración de impuestos de los últimos años y estimó prescritas la anteriores. No hubo querella y evidentemente no hubo condena.

En 1997, cuando era senador y accionista de Enersis, privatizada y entregada a precio vil, como parlamentario, denunció públicamente la venta de esta a la sociedad española Endesa, en condiciones que lo perjudicaban.

Esto lo hacía cuando, al mismo tiempo, negociaba privadamente la venta de sus acciones a la misma empresa hispana. En esta ocasión, conocida como el caso “Chispas, tampoco hubo condena.

En julio de 2006, después de participar en tanto propietario en la junta del directorio de la aerolínea LAN, otra de las empresas regaladas por la dictadura, y aprovechando las informaciones obtenidas allí, se fue corriendo a comprar un grueso paquete de acciones de la compañía. La Superintendencia de Valores y Seguros se abstuvo de querellarse por uso de información privilegiada y sólo le aplicó una multa. Sin condena.

Siendo ya presidente de Chile, en su primer periodo, y en momentos que se negociaba en La Haya un litigio marítimo con el Perú, Tatán entró a participar en la propiedad de la pesquera peruana Exalmar, la que resultó favorecida por el fallo que por el contrario fue adverso para Chile. El negocio se hizo a través de una sociedad con sede en el paraíso fiscal de la Islas Vírgenes.

En este caso, el fiscal Manuel Guerra, uno de esos que sí saben ser humanos y comprensivos, desestimó los cargos que pesaban por uso de información privilegiada, negociación incompatible con sus funciones y violación de secreto.

Aprovechando su contacto con las Islas Vírgenes, siempre en su primer periodo, la familia de Tatán vendió a su compadre Carlos Alberto Délano, alias “El Choclo”, su parte en la minera Dominga, cuyo ultimo pago dependía de que la zona donde se encuentra ésta no fuese declarada bajo protección ecológica.

Si bien no se sabe hasta cuando, Tatán sigue libre.

 Con justa razón, porque nadie puede acusarlo de haberse robado un enano de yeso.

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