Internacional – Israel

CON AL MENOS DOS DE SUS MINISTROS, RECONOCIDOS FASCISTAS,GOBIERNO ISRAELÍ YA NI SIQUIERA TRATA DE JUSTIFICAR SUS CRÍMENES

Manifestación contra el proyecto de reforma judicial – 2023 – Foto Corinna Kern

La frase “Un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística”, que se le atribuye al dictador José Stalin, es algo que han muy bien asimilado desde hace ya varios años las autoridades israelíes que, sin llegar a tal cifra, están haciendo de los asesinatos de palestinos, una macabra estadística que varía cada dia y que parece ya no importar a nadie.
En tales circunstancias, al citar el hecho que desde comienzos de año y hasta mediados de marzo, el ejército de ocupación israelí y los colonos instalados por la fuerza en Cisjordania, han asesinado a 81 palestinos de todas edades, entre los cuales 13 menores, se corre el riesgo de caer en la trampa de hacer banal por su volumen los crímenes que se cometen cada día.
A fines del año pasado, luego de las elecciones legislativas celebradas el 1 de noviembre, Beyamin Netanyahu recuperó su función de Primer Ministro gracias a una coalición de partidos de extrema derecha declaradamente fascistas y otras formaciones ultra religiosas.
A partir de ese momento las condiciones de vida para los palestinos de los territorios ocupados en Cisjordania y de la franja de Gaza, que ya eran extremadamente difíciles, se han hecho insoportables.
En este contexto, los colonos judíos llegados de distintas partes del mundo en cumplimiento de la alyya, es decir el regreso a la tierra que, según el mito religioso que le es propio, les pertenecería, han ido apropiándose por la fuerza de nuevos terrenos palestinos, expulsando a sus propietarios bajo la protección o el concurso del ejército, no vacilando en matar.
El pasado 26 de febrero, esta situación llegó a un extremo nunca antes alcanzado, cuando en la localidad de Huwara, al norte de Cisjordania, grupos de colonos armados irrumpieron disparando, matando a una persona y dejando heridas a otras cien, para luego proceder a incendiar las casas y los vehículos de sus habitantes, todo esto en presencia del ejército.
Una semana antes, el 22 de febrero, en una incursión en Nablús importante ciudad al norte de Cisjordania, el ejército israelí mató a once personas, tres de ellas ancianas y un adolescente, hiriendo además a al menos a otras 102, en un hecho ocurrido apenas un mes después de un ataque contra el campo de refugiados de Jenín, donde mataron a otros diez palestinos.
Desde la llegada al poder de Netanyahu, la presencia en su gabinete de dos ministros que reivindican sin ambages posiciones claramente fascistas y supremacistas, ha significado el que los colonos y el ejército entiendan tener carta blanca y una impunidad garantizada.
Itamar Ben-Gvir, ministro de la Seguridad Nacional, es el líder del partido Fuerza Judía, declarado admirador del terrorista Baruj Goldstein que en 1994 asesinó a 29 palestinos que oraban en Hebrón, partidario de la colonización y de la anexión de la totalidad de la Cisjordania.
Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, adjunto a la Defensa y encargado de la administración de las colonias, es miembro del partido Sionismo Religioso, se reivindica como fascista y homófobo. Después del ataque al poblado palestino de Huwara, llamó a arrasarlo totalmente y a “borrar del mapa a los palestinos”.

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