Iquique

El combate de Iquique …

Los medios informativos nacionales y algunos extranjeros han dado amplia cobertura a lo ocurrido recientemente en el puerto nortino, Al parecer, los que agredieron a inmigrantes venezolanos, instalados en condiciones muy precarias, actuaron influenciados por varios elementos entre los que se destacan, antes que nada, la nefasta educación chauvinista que   reciben alumnos primarios y secundarios que les hacen ver a extranjeros que llegan con la intención de instalarse en nuestro país, como invasores que van a provocar una destabilización cultural y étnica, además de llegar a ser nuevos competidores en el campo laboral.

Esta turba fanatizada y descerebrada aparentemente ignora que, en su gran mayoría, el pueblo chileno es mestizo, compuesto por inmigrantes europeos y pueblos autóctonos y, sobretodo, que los que llegaban siempre fueron bien acogidos. Puedo citar mi experiencia personal : Gran parte de mi infancia la viví en Iquique, donde fui escolarizado en los años cincuenta. Por esta razón tuve compañeros de clases que eran hijos de inmigrantes, entre ellos habían italianos, croatas, españoles, alemanes, ingleses, franceses, chinos, sirios. Puedo afirmar que jamás escuché decir que estos extranjeros debían retornar a sus países de origen y que « Chile era solamente para los chilenos »

Que dificultades puede representar la integración de latinoamericanos, quienes casi todos, a la excepción de los haitianos, tienen en común el idioma y, en muchos casos, la religión católica ?

No hay duda que esta masa, estimada entre cinco y seis mil personas, actuó de manera no espontánea, manipulada por grupúsculos neofacistas como el Movimiento Social Patriota. 

El ultranacionalismo y la xenofobia no eran componentes de la cultura chilena antes de la dictadura, Al contrario, todos los extranjeros eran bien acogidos. Hasta hubo una canción a fines de los años sesenta que lo decía…. « Si vas para Chile, país donde el forastero es bien acogido ». Esto fue una realidad hasta 1973. El últmo ejemplo bien conocido, para los que éramos jóvenes en la época de la Unidad Popular, fue la buena acogida que se les dio, como refugiados políticos, a uruguayos, brasileños, peruanos, ecuatorianos y otros latinoamericanos,  provenientes de países con regímenes dictatoriales.

Esta turba enardecida y furiosa estaba compuesta por individuos pobres agrediendo a otros pobres, los cuales no conocieron la dictadura y que ignoran casi todo lo sucedido en un pasado tan reciente. Todo esto a causa de la « cultura de la ignorancia » impuesta por todos los gobiernos que sucedieron al régimen de Pinochet.

No hay ninguna duda que la mayoría de nuestros connacionales no saben que entre 1973 y 1990 por los menos 800 mil chilenos voluntaria o involuntariamente debieron abandonar nuestro país, por razones políticas, víctimas de la represión, expulsados por decreto del Ministerio del Interior, otros porque sus vidas estaban amenazadas por los aparatos represivos de la dictadura. Los que constituyen un gran porcentaje son quienes tuvieron que emigrar voluntariamente por razones económicas a causa de la implantación, por los tristemente célebres Chicago Boys, del modelo económico ultraliberal de Milton Friedman y sus secuaces. Esta experimentación económica provocó un record de cesantía, entre un 25 y un 30 % de la población activa(31% en 1982) al ser desmantelada casi totalmente la industria nacional a lo que se agrega la privatización de las principales empresas estatales, disminuyéndose drásticamente el número de sus empleados.

Para estos nuevos « desvinculados » como se les califica hoy en nuestro país a los que quedan sin trabajo, no quedaba otra solución que emigrar. Chilenos fueron acogidos en más de cien países en el mundo, entre ellos en casi todos los países de nuestro continente. En Europa los chilenos era acogidos bajo el status de « refugiados políticos ». Cabe señalar que en esta época nunca se supo de chilenos agredidos por ser extranjeros. Al contrario siempre hubo mucha solidaridad hacia ellos. Hoy se sabe perfectamente que durante los 17 años que duró la dictadura de Pinochet, Venezuela acogió a más de 200 mil chilenos y no hubo problemas de integración.

Para que no se repitan hechos como los sucedidos en Iquique, será necesario hacer una revisión total de los programas de educación escolar, eliminándose toda alusión a la glorificación de hechos militares que finalmente nos indisponen con nuestros vecinos quienes casi siempre  son los vencidos y que hacen que, desde la infancia, se inculque al escolar la superioridad del chileno frente a otros latinoamericanos lo que llega a ser una especie de racismo a la chilena. Evidentemente un cambio de mentalidad y cultural no podrá producirse en pocos años. Esto será a largo plazo, pues las trazas, en este plano, dejadas por la dictadura, no se reparan fácilmente.

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