Chile – 50 Años

PATRICIO FERNÁNDEZ, UN FUSIBLE PARA VER HASTA DONDE PODÍA SER DESLAVADA LA CONMEMORACIÓN DEL 11-9-73

Poco le duró a Patricio Fernández Chadwick el honor o el placer de haber sido nombrado por Gabriel Boric como coordinador de las actividades de conmemoración de los 50 años del golpe de Estado.
Poco tiempo pasó antes de que mostrara la hilacha y, al correr de una entrevista en Radio Universidad de Chile, dejara en claro cuál es el verdadero espíritu que impera en el seno del gobierno en lo que se refiere el carácter y el significado que se le quiere dar a la evocación de aquel momento trágico de la Historia de Chile.
En la entrevista, el 28 de junio pasado, Fernández Chadwick habló de “las razones del golpe de Estado”, dejando a entender soslayadamente que habría una justificación lo que “la Historia podría seguir viendo”, antes de agregar que “sucesos posteriores son totalmente inaceptables en cualquier pacto civilizatorio”.
Es decir y, en otras palabras, en lo sucesivo, un golpe de Estado sería totalmente inaceptable, pero no aquel cuyos cincuenta años se conmemoran actualmente, el que tendría una justificación ante la Historia.
Como era de suponer, la reacción de agrupaciones de defensa de los derechos humanos y de la memoria, de familiares de ejecutados políticos y de familiares de desaparecidos, entre otros, en un número que superó el centenar llamaron a que Fernández Chadwick cesara en su cargo.
“De manera muy liviana ha eludido condenar el Golpe de Estado sedicioso realizado por los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el Director General de Carabineros y que puso fin a la institucionalidad democrática del país el 11 de septiembre de 1973”, denunciaron.
En este contexto, las asociaciones enviaron una carta abierta al Presidente de la República en que demandan “revoque el cargo de coordinador interministerial para la conmemoración de los 50 años del golpe a Patricio Fernández y ponga en su lugar a una persona que presente un compromiso con la verdad histórica ineludible de estos actos…”.
No fue necesario que alguien del Gobierno  se diera el trabajo de la revocación pues,  el 5 de julio, menos de un mes después de ser nombrado, Fernández Chadwick presentó la renuncia a su cargo.
Boric , responsable directo del nombramiento de Fernández Chadwick  en el puesto señalado, según un comunicado oficial al respecto señaló “comprender que han llevado a Patricio Fernández a tomar esta decisión y valora su espíritu democrático, su compromiso con los derechos humanos y agradece públicamente el rol que jugó en la organización”.
Visto el contexto y las circunstancias, está claro que las declaraciones de Fernández Chadwick a Radio Universidad de Chile no fueron a título personal y representaban el pensamiento y espíritu del gobierno para abordar este momento histórico como es el de los 50 años.
Es de imaginar también que si Boric le asignó un puesto de tal responsabilidad es porque lo conoce bien y sabía pertinentemente cual sería su expresión frente a una entrevista sobre el tema.
Ha habido señales claras de la voluntad del Gobierno de bajarle el perfil a la conmemoración y al significado que tiene en la memoria popular el aniversario del golpe de Estado ligado estrechamente al inicio de la Dictadura cívico-militar con importantes rasgos aún vigentes.
“Se habla mucho de la Unidad Popular y yo creo que es un período a revisar. Y desde la izquierda tenemos que ser capaces de analizarlo con mucho mayor detalle y no sólo desde una perspectiva mítica”, declaró Boric el mes pasado en Chilevisión, tratando de reducir toda una etapa de la historia y su fin trágico a nivel de una mera leyenda.
Del mismo modo, so pretexto que no querer imponer “versiones oficiales” de la historia ha obviado en consecuencia, una realidad que no necesita ser oficial para saltar a la vista, como es la de los asesinados, desparecidos, torturados y de todas las víctimas consecutivas al golpe de Estado y la Dictadura, buscando en cambio un acuerdo con los cómplices y ejecutores de sus crímenes.
Fue así como Fernández Chadwick jugó el papel de fusible para medir hasta donde el  Gobierno y el oficialismo pueden ir en su actitud   de ceder terreno a la derecha hasta límites cercanos a la tergiversación de la Historia y del negacionismo.

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