Chile – Símbolos

A PROPÓSITO DE ESOS SÍMBOLOS QUE TODO CHILENO DEBE LLEVAR EN EL CORAZÓN

Después del golpe de Estado, los milicos impusieron el cantar una nueva estrofa del Himno nacional que hablaba de “vuestros pechos valientes soldados”..etc  y después continuaba con  “sostén”, lo que hizo que más de alguno pensara se trataba de un “jingle” de publicidad para una marca de ropa interior femenina con la que el Ejército había establecido un contrato comercial a cargo de un general.
Una explicación no oficial y que circuló en los cuarteles en aquella época, decía se trataba de una manera subliminal para hacer que los miembros de la institución castrense, viriles por esencia, aceptaran sin rechistar la integración en esta, de personal femenino.
 También corrió el rumor que, como contrapartida a esta intromisión de lo femenino, un sargento primero, conocido por sus cualidades de autor y compositor escribió una nueva estrofa para agregar al Himno Nacional, donde incluía “testículos” y “calzoncillo”, como equivalencia viril y masculina a lo de “pechos” y “sostén”.
Desgraciadamente, después de recorrer todo el escalafón y llegar hasta la Comandancia en Jefe, la proposición musical habría sido rechazada y el sargento-autor-compositor pasó en Corte Marcial, acusado de ser un intelectual infiltrado para sabotear y perturbar las funciones propias de la institución y finalmente fusilado.
Desde el momento mismo en que las Fuerzas Armadas y Carabineros salvaron a Chile del cáncer marxista, demostraron su interés por la cultura, en particular por la música y por acercar a esta a los prisioneros de guerra, todos comunistas, marxistas y leninistas, los que tuvieron así la ocasión de limpiar sus almas envenenadas por la política y por ideologías extranjeras.
 Gracias a la reconocida vocación pedagógica de nuestros institutos armados, muchos de los allí retenidos, sobre todo la gente más simple – sindicalistas, catedráticos, estudiantes, médicos, periodistas – pudieron conocer joyas mundiales de la cultura y de la música clásica, como el Himno de Carabineros, con toda la poesía, la ternura y la filosofía que encierra su texto:
Duerme tranquila niña inocente/ Sin preocuparte del bandolero/ Que por tu sueño dulce y sonriente/ Vela tu amante Carabinero…
Sin olvidar, por cierto, Lily Marlen, ese himno que los miembros de la Armada habían adoptado como algo propio, sin duda para identificarse con esos humanistas y esos verdaderos apóstoles de los Derechos Humanos, que fueron los nazis durante la Segunda guerra mundial. 
Actualmente y en plena democracia, pensamos que si en un momento y por razones concordantes con el modelo neoliberal y quizás por razones publicitarias, el Ejército modificó nuestro sagrado Himno Nacional, por qué no se podría adoptar una nueva letra para este, más de acuerdo con la realidad presente.
Este, que era interpretado hace algunos años en las calles de Santiago y que pueden ver en Youtube en la dirección siguiente: youtube.com/watch?v=ObNSwTmM1GQ, sería más actual, sin dejar de ser ese símbolo que todo chileno tiene que llevar en el corazón y que los muchaches pueden cantar un lunes al mes, en la escuela o el colegio.

Puro Chile, país aterrado
Mantenido en la segregación
Y tus hijos comercializados
Separados por la represión
Majestuoso el robo a la montaña
De los bosques y mares también
Que tus ricos tranquilos corrompen
A las artes, la industria y la ley (bis)
Dulce plata, a cambio de votos
Con que Chile el futuro vendió
Que los gritos de todos nos libren
Nos de asilo contra la opresión
Y marchando con la voz de la gente
(bis)Hagan siempre al tirano temblar

Otra versión, es la que siendo niños (hace muuuuuuchos aaaaaños) cantábamos a escondidas para no ser sorprendidos en crimen de sacrilegio contra la Patria:
Pura chicha, porotos con moooote´
Cochayuyo y luche también
Tallarín, tallarín.

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