CANTAR EL HIMNO NACIONAL E IZAR LA BANDERA PARA UNIR VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS


Cuando se es hijo de un ex valiente soldado de esa generación que a partir de septiembre de 1973 se destacó por su valentía y su sacrificio para torturar o asesinar mujeres embarazadas, menores o prisioneros indefensos, todo en defensa de la Patria amenazada, lo menos que se puede esperar es que, además del nombre y el apellido del padre, se haya heredado el patriotismo de este.
El diputado Cristián Labbé Martínez es hijo de Cristián Labbé Galilea quien, siendo capitán del Ejército, por amor a la Patria y para defenderla del comunismo, ingresó a la DINA y se destacó como instructor de Educación Física en el campo de prisioneros y centro de torturas de Tejas Verdes.
Sin duda por la modestia propia de los soldados, Labbé padre olvidó señalar que en las prácticas de Educación Física enseñaba especialidades como la parrilla, la picana eléctrica o la inmersión en un tambor con excrementos.
Olvido que le valió estar actualmente convicto y condenado y, recientemente acusado por asociación ilícita, es decir de haber estado asociado con otros patriotas acusados ellos de delitos de secuestro, homicidio calificado y torturas.
Demostrando seguir los pasos de su padre, Cristián Labbé hijo, el diputado, milita en la misma formación política que fue la de su progenitor, la UDI, el partido de los devotos de ese intelectual, demócrata, honesto, leal, valiente y respetuoso de los derechos humanos que fue Augusto Pinochet.
En cuanto al patriotismo, para no ser menos, Cristiancito fue uno de los patrocinadores de una ley que, sin duda, quedará estampada en los anales de la Historia, cual es la obligación para los estudiantes primarios y secundarios de cantar el himno nacional e izar la bandera de la Patria al menos un lunes al mes.
Como es evidente y, dada la importancia de esta iniciativa, esta será discutida en la Sala de la Cámara de Diputados, con prioridad sobre cuestiones accesorias como el mal estado en que se encuentran establecimientos de educación como jardines infantiles, escuelas, liceos y universidades, la falta de recursos que entrega el Estado, la falta de profesionales de la enseñanza, la deuda histórica de los profesores y lo precario del empleo en este sector.
Cristián Labbé hijo, es decir el diputado (no el torturador) explicó que el proyecto presentado “busca un símbolo de unión, un símbolo que todos los chilenos tenemos que llevar en nuestro corazón, que es la bandera y el himno nacional”.
Es una lástima que a nadie se le haya ocurrido esta brillante idea, digamos…, unos cincuenta años antes.
Si siendo niño o adolescente, aquel que estaba en la parrilla o con la cabeza dentro de un tambor con mierda, en Tejas Verde, entre 1973 y 1974, hubiese cantado en la escuela el himno nacional mientras se izaba la bandera, sin duda habría sentido en ese momento, ese símbolo que todos los chilenos tenemos que llevar en nuestros corazones, ese símbolo de unión con Cristián Labbé padre, que lo torturaba.
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