ESTA MUY BIEN CONDENAR A ISRAEL POR EL GENOCIDIO EN GAZA PERO ¿QUÉ HAY DE LA COOPERACIÓN MILITAR Y DE SEGURIDAD?

Para desmentir a todos los que nos atacan y andan diciendo por ahí que tenemos algo personal contra presidente Boric, nos vamos a inclinar y sacar el sombrero frente a la posición que ha adoptado este frente al genocidio que está llevando a cabo Israel en la franja de Gaza y en Cisjordania en la Palestina ocupada militarmente.
Hace unas semanas, en una cuenta Instagram, el mandatario chileno acusó la “brutalidad inhumana de Netanyahu y de su gobierno”, refiriéndose a un informe de la ONU que denuncia que en Gaza, como consecuencia de los ataques israelíes, han muerto más niños que en cualquier otra guerra.
Anteriormente, Boric ya había hecho referencia al conflicto entre Israel y el pueblo palestino, cuando en su cuenta X (ex Twiter) había comentado que “los atentados de Hamas no justifican bajo ningún punto de vista la barbarie que el Estado de Israel está llevando en Gaza”.
En lo oficial, el gobierno de Chile había llamado para consultas al embajador de Chile en Israel, Jorge Carvajal como un claro gesto de protesta.
“Ante las inaceptables violaciones del Derecho Internacional Humanitario en que ha incurrido Israel en la Franja de Gaza, como Gobierno de Chile, hemos resuelto llamar en consulta a Santiago al embajador de Chile en Israel, Jorge Carvajal” manifestó el presidente Boric en el momento.
Antes de ser Presidente y en la época en que era diputado, Gabriel Boric realizó un viaje a Palestina donde, a través de un encuentro personal con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas y como testigo presencial, pudo conocer en directo la insoportable realidad cotidiana que significa la ocupación israelí.
Esta no es la primera vez que el mandatario chileno se pronuncia de manera muy clara y precisa contra la ocupación israelí y todas las atrocidades contra los palestinos que esta genera.
En septiembre del año, Boric postergó a último minuto una reunión con el nuevo embajador de Israel en Chile, Gil Artzyeli en la que este debía presentar sus cartas credenciales, como medida de protesta contra el asesinato de un joven palestino en Cisjordania por parte del ejército del Estado hebreo.
Todo esto está muy bien, pero más allá de las declaraciones que nunca están de más, sería más efectiva la condena contra los crímenes del Estado de Israel si se suspendieran definitivamente los vínculos que Chile tiene con este y, en particular en lo que se refiere a cuestiones militares y de seguridad.
Desde la época de la Dictadura de Pinochet, en que además de la venta de material militar, Israel, a través de su servicio secreto exterior, el Mossad, dio instrucción “técnica” a la DINA y, hasta a el segundo gobierno de Sebastián Piñera, la cooperación militar y de seguridad del Estado sionista hacia Chile no ha cesado, llegando a un auge en la venta de material de represión durante el estallido social de 2019.
En este contexto, los vehículos lanzagases (“zorrillos”) y lanza agua (guanacos) que utiliza Carabineros para la represión urbana son de manufactura israelí, lo mismo que los blindados de las fuerzas policiales presentes en el Wallmapu, las que ponen en práctica, además, lo aprendido de técnicos israelíes cuya experiencia la han ganado en la ocupación, la represión y la guerra contra los palestinos.
Por otra parte, en la medida que tanto el Ejército, la Armada como la Fuerza Aérea de Chile han adquirido en Israel material como misiles, drones, material de transmisión y radares, así como unidades navales, esto implica obligadamente la mantención de contactos y la cooperación para la mantención y la asistencia técnica de estos elementos.
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