ISRAEL EN PALESTINA Y SUS MÉTODOS INSPIRADOS EN LOS DE LOS VERDUGOS NAZIS DE SUS ANTEPASADOS

¿En la noche del 25 de diciembre, cuando el mundo cristiano celebre la Navidad en sus hogares cálidos y tranquilos, en familia, serenos y felices, en torno a una mesa bien servida, ¿cuántos serán en la franja de Gaza y en Cisjordania los asesinados, los heridos, los amputados, los hambrientos, los traumatizados de por vida, los condenados a la miseria?
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Un número aproximado de 18.000 personas habían sido asesinadas por el ejército de ocupación israelí desde el 7 de octubre hasta la segunda semana de diciembre en el territorio palestino de Gaza, cifra terrible a la que hay que sumar más de 50.000 heridos de diversa gravedad, muchos de ellos condenados a morir por falta de atención.
Todo esto, debido a un contexto en que las condiciones sanitarias se encontraban a un nivel de caos total, con heridos y enfermos atendidos sin anestesia, en el suelo, entre los restos de hospitales y centros de salud bombardeados y destruídos.
Estas condiciones, a las que hay que agregar un contexto de ruptura casi total del suministro de alimentos, de agua potable y de medicamentos, hace temer que el número de víctimas aumente aún más, como consecuencia del hambre y de epidemias consecutivas al estado sanitario.
A toda esta tragedia humana directa, hay que agregar las humillaciones y la voluntad de acallar los testimonios de los crímenes cometidos por el ejército israelí y de destruir todo símbolo de vínculo social, memoria y vida política de este gheto creado por la ocupación israelí hace 16 años.
En Gaza más de 40.000 edificios han sido bombardeados, lo que representa un 18% del total de la franja.
Un total de 296 miembros del cuerpo médico y 32 socorristas, 134 miembros de la UNRWA, organización de las Naciones Unidas dedicada a la protección de los refugiados palestinos y un representante de la Organización Mundial de la Salud, han muerto como consecuencia de los ataques israelíes.
A mediados de diciembre, sólo un cuarto de los hospitales de Gaza estaba en condiciones de seguir funcionando parcialmente, como consecuencia de más de 200 ataques contra establecimientos sanitarios, a lo que hay que agregar la destrucción de más de 70 ambulancias.
El 12 de diciembre pasado, después de varios días de sitio y de ataques terrestres y aéreos, el ejército israelí tomó por asalto el hospital Kamal Adwan, en la ciudad de Gaza (al norte de la franja), tomando como prisioneros a más de 70 miembros del personal de salud, los que fueron llevados a un destino que se desconoce.
Acciones como esta corresponden a un método puesto en práctica por los ocupantes que consiste en capturar civiles, todos identificados como enseñantes, personal de salud, periodistas o humanitarios, para humillarlos públicamente y torturarlos, presentándolos como miembros del Hamas.
Así, se organizan montajes para mostrar la «rendición de combatientes» con civiles refugiados en los locales de la UNRWA que son capturados, desnudados y obligados a depositar un arma delante de las cámaras del ejército israelí.
En la perspectiva de aniquilar totalmente, no solo lo material, sino también la misma sociedad palestina en Gaza, las tropas de ocupación israelíes han ido destruyendo sistemáticamente los sitios simbólicos, políticos y educacionales.
El 8 de diciembre, la artillería y la aviación israelíes bombardearon la gran Mezquita Al-Omari, el mayor centro religioso de Gaza y uno de los más antiguos monumentos históricos del territorio.
Pocos días después, los tanques israelíes arrasaron totalmente los cementerios de Al Faluya en el campo de refugiados de Jabaliya.
Del mismo modo, varios edificios simbólicos de la franja de Gaza han sido dinamitados durante una puesta en escena, frente a las cámaras del equipo de propaganda del ejército de ocupación.
De esta manera, también el 8 de diciembre, fue destruida completamente la Facultad de Medicina de Gaza y el Palacio de Justicia, donde tenía su sede la Corte Suprema, la Corte de Apelaciones y el Tribunal de primera instancia.
En este proyecto de destrucción y genocidio de la sociedad palestina figuran también como objetivos personalidades que, por su compromiso político, su actividad artística o intelectual constituyen símbolos.
Tal es el caso del doctor Regaat Alareer, poeta, escritor, profesor, traductor y militante, uno de los fundadores de la organización « We are not numbers », que fue asesinado el 7 de diciembre de 2023.
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