CACHETADAS DE PAYASO

Seguramente, “sin querer queriendo”, como decía un famoso personaje de la televisión mexicana de los años 80, el alcalde Recoleta, Daniel Jadue provocó al interior de su partido, el PC, una polémica de esas que pueden arreglarse en familia y que, por la trascendencia que evidentemente le dio la derecha y sus medios, apareció más como cachetadas de payaso.
“Para mí es una contradicción ser de izquierda y ser judío. Ser judío parte de una concepción supremacista, de ser un pueblo elegido (…). Estamos ante una ideología que es lo más nazi que he visto en mi vida “, declaró Jadue durante la presentación del libro “Sionismo. La ideología que extermina”, del periodista y escritor Pablo Jofré.
Evidentemente y considerando las explicaciones que daría más tarde, Jadue “se fue de lengua”, sin pesar ni considerar el significado de cada uno de los términos empleados lo que, para un responsable político, es una metida de pata como las del “Chapulín colorado”, el personaje de la televisión mexicana señalado anteriormente.
Metida de pata porque en general y, sobre todo en el contexto actual del genocidio y la depuración étnica contra el pueblo palestino, para no caer en error y ser automáticamente calificado como antisemita, es imprescindible utilizar en su más estricto significado en lo referido a conceptos como “judío”, “judaico”, “hebreo”, “israelí”, “israelita” o “sionista”.
Por cierto, entre el común de los mortales no son muchos los que entienden la diferencia entre estos términos.
A modo de ejemplo: un comentarista de la televisión de esos que dictan cátedra sobre lo divino y lo humano auspiciado por empresas multinacionales, que” forman la opinión pública” y conocido por lucir una chasca blanca tipo payaso, no sabe que no es lo mismo “israelí” e “israelita”, y emplea uno y otro como sinónimos y muy suelto de cuerpo.
En fin, volviendo a lo nuestro, lo declarado por Jadue provocó la inmediata reacción de un número importante de todos aquellos que por origen familiar por línea materna (o paterna también), por cultura, por religión o por lo que sea, se consideran judíos.
Al interior del partido Comunista, la voz cantante contra las declaraciones del alcalde de Recoleta la llevaron la diputada Carmen Hertz y el Premio nacional de Arquitectura Miguel Lawner, expresada en una carta que fue publicada por El Mostrador y que, por supuesto, dio tema al resto de los medios.
La misiva expresa que “el Partido Comunista de Chile se enorgullece de haber tenido en sus filas a numerosas personas de origen judío” que, en algunos casos, entregaron su vida por la noble causa que asumieron a lo largo de su vida, aludiendo a David Silberman y Carlos Berger, muertos durante la Dictadura.
Asimismo, más adelante y en este mismo sentido, se recuerda al destacado científico Alejandro Lipschutz y a Volodia Teitelboim, secretario general del PC entre 1989 y 1994.
Por cierto, lo que queda claro es que esta polémica se generó por lo ambiguo o lo impreciso de las declaraciones del alcalde Recoleta y, en su explicación ulterior, sólo aclaró o al menos trató de aclarar lo relativo a los judíos.
Habría sido tanto o más importante que Daniel Jadue se explayara sobre el otro concepto contenido en su comentario, es decir lo que es la izquierda en los tiempos que corren y, más precisamente, lo que significa ser “de izquierda”.
Quizás, al interior del PC, esto podría haber dado lugar a una polémica mucho más trascendente que las cualidades o las opciones políticas del judaísmo.
Y los temas no faltan, como por ejemplo si hay contradicción entre ser de izquierda y participar en un gobierno que reprime a los mapuches, que se dispone a negociar el litio con quienes se apropiaron de la riqueza de Chile gracias a la Dictadura y que da su apoyo a uno de los principales responsables de las violaciones de los DDHH durante el estallido social, como es el general Yáñez.
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