Chile – Sitios de memoria

¡YA PUH…! « ¿HASTA CUÁNDO VAN A SEGUIR HUEVEANDO CON LO QUE YA PASÓ…? « 

Sitio de memoria « Providencia », Antofagasta Estadio Chile, Santiago

Un año después del inicio del Programa Sitios de Memoria, iniciativa profusa y públicamente patrocinada por el propio presidente Boric, dos de los más importantes sitios, Casa Memoria José Domingo Cañas y el Centro Cultural y Memoria Neltume, deberán cerrar sus puertas y, al menos otros 13 estarían en igual situación precaria, por falta del financiamiento que debía otorgarles el gobierno.

La existencia y desarrollo de los sitios que recuerdan los lugares en que se cometieron graves violaciones a los derechos humanos, donde se padecieron, pero también hubo resistencia frente a estos crímenes, ha sido en general el resultado de acciones colectivas, de sobrevivientes o de familiares que supieron imponerse frente a la indiferencia social, a la falta de voluntad política o, incluso en algunos casos, al claro negacionismo de las autoridades de turno.

Desde el término formal de la Dictadura y la apertura del sitio de Villa Grimaldi, la acción militante ha logrado que 37 de estos sitios quedasen protegidos como monumentos nacionales, unos 17 de los cuales funcionan gracias al concurso de organizaciones, pero sólo 3 cuentan con apoyo estatal.

El año pasado, en ocasión de la conmemoración del cincuentenario del Golpe de Estado, la impresión que dejó el gobierno en un primer tiempo fue la de un limitado entusiasmo. Fue la presión y movilización popular que consiguió sacudir esa modorra y darle al evento la importancia que merecía.

Fue en esas condiciones que surgió una iniciativa apoyada por el propio Boric de crear un programa de Sitios de Memoria (PSM) que implicaba, al menos en las intenciones, un financiamiento seguro a mediano y largo plazo de las organizaciones que, por propia voluntad y sin grandes medios, asumían el deber de asegurar el derecho fundamental de toda sociedad como es el de la memoria.

El fracaso de este programa, más allá de lo pudieron ser buenas intenciones, aparece hoy a la vista.
En un comunicado, la Fundación 1367 Casa Memoria José Domingo Cañas resumió la situación general que enfrentan los organismos: “Las gestiones realizadas con el PSM no han sido fructíferas. La falta de continuidad en el financiamiento y la concursabilidad de los fondos representan una amenaza para la sostenibilidad de los sitios de memoria y el bienestar de sus trabajadores y trabajadoras”, expresó.

En concreto, esto significa que al menos las dos organizaciones ante citadas deberán esperar hasta el mes de agosto del presente año los fondos para su funcionamiento, los que no tendrán efecto retroactivo. Es decir, entre otros ítems, los pagos de salarios al personal entre enero y julio de 2024, simple y llanamente no podrán ser pagados.

Como explicación a esta absurda situación, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, organismo estatal del cual depende el PSM señaló que por tratarse este de un programa nuevo, había sido sometido a una cuidadosa revisión de transparencia, lo que había provocado su retraso.

Evidentemente, si a nivel de las más altas autoridades del gobierno, en particular del propio Boric y más allá del entusiasmo puesto en los anuncios, hubiese una cabal conciencia de la importancia que tiene la memoria en la construcción y desarrollo de una sociedad en paz consigo misma, esto habría generado la voluntad política para superar el obstáculo de la burocracia que hoy se da como excusa.  

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