NI BUENOS NI MALOS, SOLO ACTORES DE UN JUEGO DE INTERESES

Foto: Evelyn Hockstein (Reuters)
A ninguno de nuestros lectores puede caber la menor duda sobre nuestra posición, no sólo frente a la matanza y el genocidio que está llevando a cabo actualmente Israel en la franja de Gaza, sino también frente a los 75 años de ocupación ilegal, colonización y de apartheid que ha practicado el Estado hebreo en detrimento de Palestina.
Del mismo modo, hemos analizado lo que ha derivado de la acción israelí en Gaza en la región del Medio Oriente y el papel que está jugando en esta situación el primer ministro Benjamín Netanyahu y su gobierno de extrema derecha frente a la otra potencia regional, que es Irán y que hacen temer por un conflicto mayor no sólo regional sino también mundial.
Esta postura, hace que algunos y como es la norma, nos consideren furibundos antisemitas miembros de las SS operando las cámaras de gases en campos de exterminio nazi. Dicha postura, se funda en un compromiso moral con la verdad, resultado de una constante investigación en las más variadas fuentes, para construir nuestra propia opinión, lejos de la propaganda y de intereses que nos son ajenos.
Hace poco más de dos años, los comienzos de nuestra aventura de Le Kahuin de Paris coincidieron con el inicio de la guerra y la tentativa de invasión de Ucrania por parte del régimen de Vladimir Putin.
Después de haber señalado en un artículo el derecho de Rusia a protegerse de la agresividad de la OTAN, valiéndose de Ucrania como de otros países que habían formado parte de la Unión Soviética, no dudamos en denunciar la guerra y la tentativa de ocupación, perdón la “operación especial” iniciada por Moscú el 22 de febrero de 2022.
En este contexto, con nuestro estilo irónico recordamos que Rusia no era la Unión Soviética vencedora del nazismo y , que Putin no era un dirigente comunista sino un oligarca mafioso que se benefició de la caída de la URSS, tal como los grandes empresarios chilenos saquearon el patrimonio estatal gracias a la dictadura de Pinochet.
Esto nos valió la hostilidad de unos cuantos “camaradas”, unos cuantos insultos e incluso, algunas rupturas a nivel familiar.
Todo esto, para hacer notar que frente a situaciones tan graves como puede ser una guerra, no se trata de tomar posición, como si se tratara de un partido de fútbol en que hay que anotar los goles de uno y del otro.
Bien por el contrario, hay de por medio el deber moral e intelectual de buscar para conocer el contexto histórico, económico, social y político, mediante un método que nos enseñó un viejo barbudo que todos conocen.
Volviendo a la actualidad, nuestras críticas a Israel que, como hay que repetirlo se fundan en la Historia y la actualidad con todos sus componentes y bemoles, no significa de ninguna manera que debemos ignorar o dejar pasar lo que es Irán y su régimen medieval de viejos beatos enemigos de las mujeres y de todo lo que pueda parecerse al placer de la vida y la libertad.
Nada más que por tratar de ilustrar y tratar de hacer comprender esa realidad, imagínense lo que sería, por ejemplo, si Chile estuviese regido por un gobierno, necesariamente dictatorial, del Opus Dei…
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