Israel – CPI

CORTE PENAL INTERNACIONAL RECONOCE CONDICIÓN DE CRIMINAL A BENJAMIN NETANYAHU

Algo que hasta hace unos días y a pesar de todas las evidencias, parecía hasta imposible de imaginar, se dio el 20 de mayo recién pasado, cuando el fiscal de un organismo legal de tal significado como la Corte Penal Internacional, Karim Khan, dio oficialmente al primer ministro y al ministro de Defensa israelíes, Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant, respectivamente, la calificación de criminales que merecen.
En la ocasión, el fiscal emitió mandatos de detención internacionales contra Netanyahu y Gallant y contra cuatro dirigentes del movimiento palestino Hamas sobre la base de presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad perpetrados en la Franja de Gaza.
En un comunicado, el fiscal declaró que las órdenes de detención contra Netanyahu y su ministro de Defensa se fundamentaban en crímenes como el someter deliberadamente y mediante el hambre a civiles, homicidios intencionales, exterminación y o asesinatos.
 «Afirmamos que los crímenes contra la Humanidad denunciados por el procedimiento se inscriben en la continuación de un ataque generalizado y sistemático dirigido contra la población civil palestina en la continuación de la política contra una organización”, declaró.
“Según hemos constatado, algunos de esos crímenes siguen cometiéndose “, precisó.
Efectivamente, en los mismos momentos que se conocía la decisión de la CPI, las fuerzas israelíes asaltaron el hospital Al-Awda, en el campo de refugiados de Yabaliya, al norte de la franja de Gaza.
En tanto, en Yenín, Cisjordania, las fuerzas de ocupación israelíes mataron a 12 palestinos y dejaron heridos a más de veinte, entre los cuales un paramédico y diversas instalaciones del organismo de la ONU de protección de los refugiados, UNRWA y residencias civiles fueron deliberadamente dañadas.
Un mandato de detención internacional significa en teoría que cualquiera de los 124 Estados miembros de la CPI está obligado a arrestar a Netanyahu y Gallant si estos viajan a su territorio, a pesar de que la corte no dispone de ninguna fuerza policial para hacer cumplir sus mandatos y sólo se funda de la buena voluntad de los Estados.
De todas maneras, en lo concreto los dos dirigentes israelíes quedarán bastante limitados en sus posibilidades de desplazarse por el mundo, pues no faltarán los países que se manifestarán dispuestos a cumplir el mandato de la CPI, para no aparecer como cómplices de los crímenes y del genocidio que está practicando Israel.
En el plano interno de la sociedad israelí, esta decisión de la CPI significa un duro golpe más para sus certitudes de mantener una guerra “de defensa”, “justa” y con un ejército “moral” único en el mundo, con las que se había ocultado el rostro para negar la realidad del genocidio.

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