LA OCASIÓN PERDIDA DE APROVECHAR LA RECOMPOSICIÓN DEL COMERCIO MUNDIAL
Por Claudio JEDLICKI

Con el acuerdo firmado para la explotación del litio entre el Estado chileno y Soquimich se desechó la búsqueda de otras alternativas que podrían haber sido fundamentales para emprender el abandono del modelo únicamente extractivista.
Entre tales alternativas estaba la de darle valor agregado al mineral, produciendo en el país las baterías eléctricas y porque no más tarde, los vehículos.
Si tenemos en cuenta las 61 propuestas hechas recientemente por Gabriel Boric en la Cuenta Pública 2024, no parece que esta posibilidad pueda ser real en un futuro próximo.
En Chile, en 1974, la dictadura adoptó el modelo neoliberal que implicaba simultáneamente enterrar el crecimiento mediante la sustitución de importaciones iniciado en los años 1930, remplazándolo por un nuevo modelo liberal basado en la exportación de bienes primarios, lo que se acomodaba con la mundialización en plena expansión en los años 1970.
Esto implicó, como es fácil imaginar, la reducción paulatina de los derechos aduanero y de las trabas para las importaciones.
Este proceso se prolongó y aceleró en el período post dictatorial, con una salvedad: La apertura, que hasta entonces era unívoca, pasó a ser negociada y los acuerdos se organizaron mediante tratados de libre comercio (TLC) con una gran cantidad de países, que cubren hoy más de 90% del PIB mundial.
La coherencia del modelo con el momento facilitó su despliegue y en cierta medida su éxito, si se tiene en cuenta el crecimiento económico obtenido y la adhesión ciudadana, a pesar de la fuerte deterioración en la distribución del ingreso que provocó.
Después de la crisis de los surprimes 2007/2008, en 2009 aparecieron en Estados Unidos las primeras medidas proteccionista y estas no cesarán de aumentar, especialmente durante la administración Trump (2017/2021).
El retorno de los Demócratas al gobierno en Washington no invirtió la tendencia, la mantuvo e incluso la acrecentó en estos últimos dos años.
La Unión Europea (UE) también va a adaptarse al nuevo clima comercial mundial, aunque con retraso respecto a los EEUU.
Es así como recientemente el ente europeo procedió a alzas tarifarias importantes que deben proteger la industrialización de actividades, fundamentalmente aquellas vinculadas al cambio climático.
Es así como EEUU y la UE, sin abandonarlos, han relegado los TLC como instrumentos fundamentales de comercio exterior. El objetivo principal perseguido hoy es el asegurarse el aprovisionamiento en materias primas críticas, como el litio, mediante convenios con los países productores amigos (friendshoring).
El objetivo es reindustrializar y atacar la hegemonía comercial china, denunciada como la responsable de la decadencia industrial y de la dependencia que los afecta.
En el último decenio del siglo pasado, China conoció un desarrollo acelerado gracias a una fuerte industrialización, lo que significó una gran necesidad de materias primas. muy por encima de las que disponía. Se lanzó entonces a buscar mercados y fuentes de suministro adquiriendo una gran experiencia en este campo.
Paralelamente, en los países occidentales, la industria declinó substituyendo lo que se dejó de producir con importaciones principalmente provenientes de China, lo que hace emerger a esta en un mundo reconciliado, sin guerra fría y sin despertar mayores temores en las potencias occidentales satisfechas del derrumbe de la URSS.
Un buen decenio más tarde, China comenzó a valerse como arma geopolítica y de manera creciente de su supremacía en la producción de materias críticas, a lo que se sumó Rusia.
Mediante un acercamiento hacia los países africanos, poniendo a disposición de algunos de sus gobiernos milicias de mercenarios, Rusia logró sustituirse a la hegemonía de las potencias occidentales que allí disponían de una fuente de aprovisionamiento en materias primas, sobre todo minerales.
Los gobiernos occidentales y, en primer término, el estadounidense, debieron tomar conciencia de la vulnerabilidad que sufren en este terreno y de la urgencia en cuanto a asegurarse los suministros en materias primas, lo que pasó a ser prioritario por encima de los principios de libre comercio prevalecientes.
Los llamados convenios friendshoring obligan al país demandante a otorgar beneficios al país exportador para hacerse más atractivo. La competitividad mediante el precio, propia al libre mercado entre productores, tiende a ser sustituida por la competencia entre los potenciales compradores.
La competencia se da entonces entre aquellos que ofrecen mejores ventajas al productor de materias primas para obtener así una seguridad en el suministro de estos.
Indudablemente, esta estrategia del friendschoring ha hecho ganar un importante poder de negociación a los exportadores
Este es en grandes líneas el contexto referencial actual en el cual se desempeña Chile en la economía mundial. El reordenamiento al cual asistimos podría haberle venido de perilla, aprovechando de esta coyuntura en beneficio del desarrollo del país.
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