EL CRECIMIENTO DE LA EXTREMA DERECHA: ALGUNAS CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS ENTRE CHILE Y FRANCIA
(Segunda parte)
Por Claudio Jedlicki

Existe una diferencia fundamental en los contextos de Chile y de Francia en los que prospera la extrema derecha, lo que corresponde a los niveles de desarrollo, las conquistas sociales alcanzadas y la situación política en relación con la adopción del neoliberalismo (NL).
En Chile, como sabemos el NL es consubstancial a la dictadura, brutalmente aplicado por una extrema derecha (ExD) en el poder.
A corto plazo el principal impacto en la población fue la gran cesantía que generó la disminución en el plano económico de la protección hacia el exterior, con la consiguiente quiebra de las empresas nacionales imposibilitadas de competir con productos importados.
El sistema educacional se desestatizó parcialmente, se municipalizó y se privatizó. A la vez, estos procesos se extendieron hasta el nivel superior de la educación, acrecentando el número de los graduados y también endeudados.
La previsión social se reformó en los años 1980, pero entró en ejercicio mucho más tarde, cuando la capitalización acumulada lo permitió. La seguridad social estatal en materia de salud persistió en su precariedad, privatizándose para aquellos que disponían de recursos (ISAPRES).
En los primeros años de dictadura, la introducción del NL sobre todo impactó reduciendo el nivel de vida, debido al gran número de empresas que quebraron con la consiguiente cesantía.
En Francia la introducción del NL es gradual y a dosis pequeñas. Comienza en 1984, cuando gobiernan los socialistas, con la desindexación de los salarios en relación a la inflación.
Dos años más tarde con el retorno de la derecha al gobierno, en primer lugar es la desestatización de aquello nacionalizado por los socialistas.
Siempre en Francia, las alternancias sucesivas entre derecha e izquierda en el gobierno irán aplicando medidas NL en vista de la armonización de las políticas económicas en el cuadro de la construcción europea y la adopción del euro. Si bien ninguna de las medidas acabó con el Estado de Bienestar muchas de ellas deterioraron la protección social.
Así se fue dejando un margen cada vez mayor para optar por una alternativa distinta y no experimentada. Tanto más cuanto que la ExD formula proposiciones contrarias al NL. Apoyándose en un nacionalismo exacerbado y racializado pretende sobrepasar las dificultades con medidas diferentes.
Estas encuentran su justificación en la nación: proteccionismo contra la desindustrialización, preferencia a los nacionales en detrimento de los inmigrantes para mantener los servicios públicos y los beneficios del Estado de Bienestar y, por fin, una verborrea diarreica antiinmigrantes para reducir la delincuencia.
En Chile, en los años 2010 una parte creciente de la población que son los endeudados, hoy la mitad de los hogares, conoce una degradación de las condiciones de existencia. Esta se debe principalmente al endeudamiento acumulado que impide comprometer nuevas deudas para poder subsistir.
Si se agrega el casi estancamiento en la progresión del ingreso individual y el número creciente de jubilados que experimentan la miseria del sistema de pensiones (AFP), desembocamos en el estallido social de 2019.
La ExtD en Chile se reforzó gracias al sistema de vasos comunicantes con la derecha de la cual poco la separa. Solo en la última elección para del Consejo Constitucional ambas acrecientan su representatividad. Aquí intervino otro factor.
Después de año y medio de gobierno Boric la decepción volvió. La elección de Consejeros Constitucionales, con voto obligatorio y casi 5 millones de electores nuevos acusó un resultado superior a 60% para la derecha.
La reintroducción del voto obligatorio hace que sea muy complicado la interpretación del resultado con 21% de los sufragios en blanco o nulos y otros 15% que, a pesar de la obligación, no sufrago.
Si hasta aquí no se ha estudiado seriamente esta supuesta recomposición electoral, parece evidente que no se explica por un volcamiento masivo de la izquierda a la derecha (21%) y la ExD (35%). Probablemente, muchos electores nuevos no politizados expresaron su descontento, influenciados por el alza de la inmigración y la inseguridad y sobre todo la movilización de la reacción en torno a estos temas.
En cambio, en Francia ha habido un traspaso neto de votos populares, principalmente de electores comunistas. Esta transferencia paulatina a la ExD, está alimentada por retrocesos ideológicos, pero también por proposiciones populistas algunas cercanas a las que avanza la izquierda.
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