Chile – Monsalve

MONSALVE: UN CULPABLE DEMASIADO PERFECTO Y MUCHAS INTERROGANTES EN SUSPENSO

Después del terremoto que afectó a la Derecha chilena con el llamado caso Hermosilla, sus réplicas a nivel del poder judicial y que enterró las pretensiones del heredero natural del piñerismo, Andrés Chadwick, había no pocos que se preguntaban cuándo aparecerían mezclados personeros de la Izquierda o, si habría un contragolpe dirigido hacia esta y el oficialismo.
Hubo dos intentos de acusación constitucional contra la ministra del Interior Carolina Tohá y contra el propio presidente Gabriel Boric, ambas relacionadas con la cuestión de la seguridad y la delincuencia, flanco débil del gobierno y uno de los temas recurrentes de la Derecha.
Ambas tentativas se desinflaron sin pena ni gloria.
Pero ocurre que la oportunidad para la Derecha de una réplica, de un calibre inmensamente mayor, le fue dada por uno de los más importantes personajes del gobierno, como es el ahora ex subsecretario del Interior Manuel Monsalve, acusado de agresión sexual y violación, aparte y como si fuese poco, de lo que puede ser interpretado como una tentativa de ocultar los presuntos hechos.
¿Quién se acuerda o quién habla o escribe ahora de la corrupción, del tráfico de influencias, del cohecho del caso Hermosilla o del escándalo en torno a la Universidad San Sebastián y el sueldo astronómico a Marcela Cubillos?
En este contexto y frente a la trascendencia, sobre todo política, que puede tener la situación en que se aparece comprometido el ex subsecretario del Interior, no cabe sino preguntase:
¿Cómo es posible que un personaje del nivel de Monsalve, con un desempeño profesional y una trayectoria política que lo proyectaban hacia las más altas funciones del Estado, haya llegado a cometer una acción tan miserable como puede ser una violación, con todas la consecuencias personales y políticas que esto necesariamente debía implicar?
Tengo una amiga que le preguntaba a un conocido común, de probado compromiso político de izquierda, cómo podía haberse casado una primera vez con una pequeña burguesa muy sexy en su juventud, muy arribista y convertida luego en militante por los derechos humanos del estilo “dama de la caridad hacia los pobres”.
Y aquel, un tanto confundido les respondía: “Cuando uno tiene veinte años piensa más con los cojones que con el cerebro…”
Esta historia podría venir al caso si Monsalve hubiese tenido veinte años, y no próximo a cumplir los 60, y de aquí surgen dos tesis:
O Monsalve, a 59 años, es tan pelotudo como se puede ser a los 20, pensando con los cojones y no con el cerebro. O bien es un poco menos, lo que lo hizo caer como un pajarito en una trampa que alguien le tendió.
A riesgo de entrar en un terreno que puede ser considerado como complotismo o “conspiranoico”, no se puede dejar de considerar que cuando se ocupa un cargo de relevancia en cuestiones que tienen que ver con la seguridad o la lucha contra el crimen organizado, el enemigo que se tiene al frente no vacilará en utilizar todos los medios no sólo para contraatacar, sino para liquidar.
Siempre en la tesis de la trampa, la Derecha ha utilizado el tema de la inseguridad y la predominancia del crimen organizado como caballo de batalla contra el Gobierno de Boric.
Baste observar la importancia desmesurada que le dan al tema los medios de información que no son precisamente de izquierda, viejo método cual es el de crear un clima de temor e incertidumbre para ofrecer enseguida la solución del autoritarismo, del orden militar y de la dictadura de los ricos.
En este esquema, Monsalve, aun cuando este resultase ser inocente de la grave acusación de violación, siempre guardará la imagen de haber estado ocupado al menos en frivolidades, en momentos en que, por ejemplo, ocurrían tanto o más homicidios por día o por fin de semana.
Sea cual sea el desenlace de este asunto, lo que ha quedado en evidencia es la irresponsabilidad del ex subsecretario del Interior, irresponsabilidad criminal si realmente cometió violación; irresponsabilidad política si dejó un flanco abierto para caer en una trampa y arrastrar con él a todo el Gobierno.
Todo esto en cuanto al caso mismo. En lo que se refiere a la actuación del Gobierno, en particular del presidente Gabriel Boric y de la ministra del Interior Carolina Tohá, esto podría dar incluso para una tesis académica sobre la incompetencia para manejar una crisis.

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  1. macacosres

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