Chile – Degradación institucional

EL PÉNDULO

Por Pedro Alejandro Matta

Imagen Esteban Valenti

Algún tiempo atrás se develó el grado de corrupción, apropiación de caudales públicos, malversaciones, y una cantidad de ilegalidades que comprometían a la mitad de las municipalidades del país.
Los recursos municipales, que no están sujetos a un control estricto por organismos externos, eran la caja pagadora de favores políticos, o simplemente eran usados para aumentar el patrimonio personal de autoridades municipales, principalmente alcaldes (algunos de los cuales se presentan a la reelección).
La Contraloría General de la República concluyó que en al menos el 39 % de los municipios se han cometido irregularidades. Esta escandalosa situación comprometía en su gran mayoría a municipalidades controladas por la derecha, aunque también aparecían comprometidos algunos alcaldes de izquierda.
Ciertamente los partidos y políticos oficialistas se dieron un banquete en este escenario.
Sin embargo, el posterior destape del tema “Convenios y Fundaciones”, que incluso obligó a renunciar y a “exilarse” a un entonces ministro de Gobierno, fue entonces una fiesta para la derecha chilena. Por meses, y hasta aun ahora, han seguido las investigaciones con nuevas facetas e implicados, algunos de ellos también candidatos en las próximas elecciones.
Aún más tarde, el destape del “caso Hermosilla” y sus derivados empresariales, políticos, académicos, judiciales, y aristas aún en desarrollo, fue una completa catástrofe para la derecha y una nueva fiesta para la coalición de gobierno.
Revelaba las conexiones, corrupciones, y complicidades entre la “élite” de quienes controlan el país “por las buenas o por las malas”. Una teleserie aún en desarrollo y de la cual se desconoce su horizonte de término.
Y, cuando la ciudadanía se encontraba aún impactada por lo de Hermosilla, quedó atónita al enterarse que el día 22 de septiembre y cuando debía asistir a una conferencia de prensa para informar al país de lo ocurrido en temas de seguridad y delitos cometidos durante las Fiestas Patrias, el principal responsable de la seguridad del país, el ex Subsecretario del Interior Manuel Monsalve, se encontraba en el dormitorio del hotel donde aloja, acompañado de una mujer subordinada suya, ambos desnudos, y después de haber tenido una cena y tragos la noche anterior.
Y, como si esto fuese poco, la “guinda de la torta”, algunos días después, su subordinada ingresaba ante la Fiscalía Metropolitana Centro Norte una denuncia por violación en su contra.
¡Nuevo carnaval para la derecha…! (y no es su culpa), es el “regalo” comunicacional que le entregó el renunciado Subsecretario y las consiguientes e inexplicables reacciones del presidente de la República y de la ministra del Interior.
Todo esto, en una semana marcada por las elecciones de gobernadores cores, alcaldes, y concejales…
La larga y extrañísima conferencia de prensa ofrecida por el presidente de la República pocos días atrás no pudo despejar los vacíos, interrogantes, opacidades, contradicciones, desaciertos, y oscuridades que rodean toda esta saga, y se espera que la investigación formal, iniciada por la Fiscalía, pueda desentrañar, establecer responsabilidades, y determinar sanciones.
Ante todo lo anterior, la ciudadanía observa estupefacta el movimiento del péndulo…, y la creciente degradación institucional.

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