CONFORME A LA TRADICIONAL HOSPITALIDAD DEL PUEBLO CHILENO PRESIDENTE FRANCÉS EMMANUEL MACRON FUE RECIBIDO COMO SE MERECÍA


Sesenta años después de la visita del presidente francés general Charles de Gaulle, como en la ocasión, ahora, los chilenos tuvieron el honor de recibir a su actual sucesor, Emmanuel Macron, brindándole también la acogida merecida en acuerdo con el prestigio y el respeto merecido por sus acciones.
De Gaulle llegó entonces a Valparaíso y me recuerdo haber sido testigo en la avenida Errázuriz de esta ciudad, del paso del automóvil donde viajaba aquel que lideró la lucha de su país hasta vencer la ocupación nazi y que después le puso cara a los intentos de EEUU de hacer de Francia una especie de colonia yanqui dentro de la OTAN.
Aparte de los niños alumnos de escuelas que habían sido llevados para saludar al personaje y que agitaban banderas francesas de papel al paso del cortejo, había también gran cantidad de otras personas adultas, muchos obreros y dueñas de casa que, conociendo de su prestigio, querían darle una merecida acogida.
Aparte de los encuentros oficiales con el entonces saliente mandatario chileno Jorge Alessandri, entre otras actividades De Gaulle estuvo en Arica, donde visitó las plantas de montaje de automóviles franceses y saludó a los trabajadores de estas.
Ahora, luego de reuniones con las autoridades chilenas, en particular con su homólogo Gabriel Boric, desgraciadamente y debido a su apretada agenda, Macron no tuvo tiempo, como fue el caso en Argentina, de referirse y rendir homenaje a los desaparecidos víctimas de la Dictadura, entre los cuales figuran varios franceses.
De todas maneras y haciendo un gran sacrificio en la gestión de su precioso tiempo, compartió junto a su esposa con la familia de nuestro santo nacional, San Sebastián del Lago Ranco, el cual, según precisó, “fue un gran amigo”.
En Chile y como podría ser lógico, sólo los entendidos conocen los detalles de la política interna en Francia y sobre la actuación del presidente Macron en este contexto, quizás afortunadamente para él.
Por el contrario, es claro que los chilenos están muy bien informados de lo que ocurre en el mundo y en particular sobre el genocidio que está desarrollando Israel en Gaza, sobre la guerra de colonización en Cisjordania y el Líbano y sobre el apoyo que ha recibido el Estado hebreo de parte de las potencias occidentales.
Sobre esta base y conforme a la tradicional hospitalidad del pueblo chileno, el presidente de esa gran potencia europea que es Francia, Emmanuel Macron, tal como sesenta años antes había sido el caso con el general De Gaulle, recibió en Chile la acogida popular merecida conforme al prestigio ganado por sus actos.
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