CASO JULIA CHUÑIL: ¿DE NUEVO EL MÉTODO CRIMINAL DE LA DESAPARICIÓN?

Al cierre de la presente edición, seguía siendo desconocido el paradero de la presidenta de la Comunidad Indígena Putreguel de Máfil, región de Los Ríos, Julia Chuñil Catricura, de 72 años, cuyo rastro se perdió el 8 de noviembre pasado, cuando salió a buscar unos animales en un predio distante a poco más de un kilómetro de su casa en el sector Huichaco Sur de Máfil.
Su desaparición se sitúa en el contexto de la reivindicación de la propiedad de tierras que el gobierno de Chile entregó hace más de un siglo a colonos alemanes, que fueron luego vendidas o heredadas, en un momento expropiadas a través del proceso de reforma agraria y devueltas luego por la Dictadura, situadas en un territorio de propiedad ancestral de los mapuches.
En esta situación de conflicto, Julia Chuñil se sabía amenazada y, según sus familiares, a menudo había señalado estar en peligro y que si algo llegaba a pasarle “ya sabían dónde ir a buscar”.
Según contaron sus propios hijos, Julia Chuñil debió enfrentar acciones directas de amedrentamiento, durante el tiempo que mantuvo la recuperación productiva del predio de donde desapareció. “Ella sólo quería campo para cuidar a sus animales, ella lo cercó, lo limpió para tener pasto para sus animales”.
Respecto de quién está detrás del hostigamiento que sufrió antes de su desaparición, ellos orientan sus sospechas hacia Juan Carlos Morstadt Anwanter, un empresario agrícola y forestal del sector que dice ser dueño del predio donde la mujer llevaba a pastar sus animales.
Según la versión de vecinos del sector, Morstadt tenía interés en vender nuevamente el predio denominado como Reserva Cora Uno – A, y es por esa razón que antes había ofrecido dinero a Julia y a su familia para que abandonaran el fundo.
“El empresario le habría realizado ofertas de dinero directas para que se retirara del lugar, señalándole: Ya po Julia, ya los tengo a todos comprados. Faltai tú no más”, señaló uno de los hijos de Julia Chuñil, Pablo San Martín, en la querella criminal presentada el 8 de diciembre.
En el mismo documento legal se hace referencia a amenazas de incendiar la cabaña que su madre ocupaba en el fundo, cuando habría sugerido a un vecino que “debía sacar engañadas a las personas que en la casa de mi madre, para que así, este pudiera quemar su hogar”..
En la querella, San Martín también precisó que “mi madre me comentaba que el due´ño de la empresa, cuando se encontraba con ella, tendía a deshinbirse y le realizaba amenazas verbales relativas a su superioridad y poder, insistiendo que ella no sacaba nada de ir a la CONADI porque él tenía mucha influencia…”
Según el hijo de Julia Chuñil, esta no se sometía a las presiones y se mantenía en su posición de permanecer en el lugar al tiempo de señalar como principal sospechoso a Juan Carlos Morstadt, en caso le ocurriera alguna desgracia.
“Mi mamá siempre decía, si me llega a pasar algo, él capaz que sea el principal sospechoso de lo que me pase, porque él es la principal persona que quiere que yo me vaya, pero yo no me voy a ir porque este predio es de la Conadi”.
Fuente: Resumen Latinoamericano
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