ENTRE ESTADOS UNIDOS, LA OTAN Y EUROPA
Por Claudio Jedlicki

Desde su primer mandato entre 2017 y 2021, uno de los reproches recurrentes, por no decir lloriqueos, de Trump frente a los europeos, es el que se cobijarían bajo la protección de EEUU sin consentir suficientes esfuerzos, siendo la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, para la cooperación militar transatlántica, la que hace posible este abuso europeo.
Durante la presidencia Trump, en la anterior como en la actual, no han faltado las ocasiones para mostrar el poco apego que le tiene a la alianza militar.
Concentra sus críticas en la baja participación del gasto militar como el porcentaje del PIB que sus aliados destinan al rubro de la defensa.
Simultáneamente siembra dudas en cuanto a la aplicación del artículo 5 del Tratado, que mutualiza la defensa de todo miembro del Tratado frente a una agresión externa, sin excluir la de retirarse de la Organización.
Es cierto que el reproche tiene ciertos fundamentos, pero Trump, como de costumbre, exagera, inflando el gasto norteamericano al compararlo al de sus aliados. En su crítica, no evoca una serie de antecedentes históricos y de contrapartes que derivan de este estado de hecho permitiendo apreciar la situación de manera distinta.
Después de la Segunda Guerra Mundial, si bien satisfecho de la victoria contra la Alemania nazi, EEUU comienza a tomar conciencia del fortalecimiento de la Unión Soviética.
Esta había considerablemente aumentado su influencia gracias a la participación del Ejército Rojo y de las izquierdas locales en los países de Europa del Este y Central que habían logrado liberarlos del yugo nazi.
En 1948, para contener la expansión soviética al resto de Europa, EEUU lanzó el Plan Marshall, un conjunto importante de préstamos para la reconstrucción y luego, en 1949, la OTAN.
La protección norteamericana provocó el auto avasallamiento de los países dependientes de está, traduciéndose entre otros, que la inmensa mayoría de los abastecimientos europeos en armamento provenga de EEUU.
En otros dominios, principalmente el político, hizo que los europeos se alinearan con los norteamericanos en los foros internacionales y en las guerras en que estos se encontraran involucrados.
Recordemos que, en 1966, Francia bajo la presidencia del General De Gaulle se retiró del comando Integrado de la OTAN, liberándose de esta dependencia que además se extendía a la presencia de tropas extranjeras en su suelo y al sobrevuelo de su espacio aéreo.
Esta independencia le permitió desarrollar una industria de armentos propia y desarrollar la disuasión nuclear a partir de su autonomía en la materia. Sin embargo, en 2009 reintegra el comando militar integrado, guardando en gran parte la autonomía gracias al potencial que adquirió durante los más de 40 años de marginación.
De los 12 países iniciales, la OTAN cuenta hoy 32. El desmembramiento del bloque soviético y de Yugoslavia y luego la invasión de Ucrania explican mayoritariamente este incremento.
Paralelamente a la desaparición del bloque soviético irrumpen nuevas zonas álgidas, principalmente en Indo/Asia y el Medio Oriente, haciendo que EEUU se vaya paulatinamente sintiendo menos implicado en la OTAN. Lo que confirma indirectamente el origen anticomunista de su creación.
No solo el peligro comunista se disipó, sino que actualmente existe una cierta convergencia ideológica entre gobiernos ruso y norteamericano. La verdadera rivalidad actual para EEUU es la irrupción de China en tanto gran potencia en la esfera internacional. Sin embargo, para los europeos vecinos inmediatos de los rusos la situación es diametralmente diferente.
Europa debería aprovechar la nueva coyuntura que se le presenta como una chance histórica para obtener autonomía con respecto a EEUU, asegurando una defensa propia y creíble produciendo sus propios armamentos.
Su objetivo debiera ser disuadir los nuevos zares de toda expectativa expansionista restauradora del viejo imperio ruso.
Mirado desde el sur del mundo eso de la expectativa expansionista del imperio ruso se ve como tan sólo otro cuento europeo.