Chile – Evelyn M…

MAS QUE INDIGNARSE POR LAS DECLARACIONES DE LA MATTHEI HABRÍA QUE PREGUNTARSE POR QUÉ PUEDE PERMITIRSE HACERLAS

Visita de Evelyn Matthei a Pinochet en Londres, durante su detención.

Más que indignarse porque la candidata presidencial de la derecha Evelyn Matthei haya sostenido que al iniciarse la dictadura de Pinochet “era bien inevitable que hubiese muertos”, porque según ella “estábamos en guerra civil”, sería mejor preguntarse por qué aún es posible que haya este tipo de afirmaciones de parte de personajes como la fulana en cuestión.
Siempre podrá aludirse que en nombre de la libertad de expresión inherente a una sociedad democrática como es la chilena, la hija de uno de los protagonistas de la Dictadura militar tiene derecho a decir lo que le salga de las narices.
Pero no hay que olvidar que incluso en sociedades presentadas como las más democráticas, existen reglas que rigen la convivencia entre las personas, en las cuales expresiones como las de la Matthei constituyen un delito, si no un crimen de negacionismo y una clara afrenta a la memoria y a los intereses de las víctimas de regímenes como el de la Dictadura militar de Pinochet.
A modo de ejemplo, en Alemania, a pesar de que hubo muchos funcionarios del Tercer Reich de Hitler que fueron reciclados en las instituciones de la República Federal, cualquiera manifestación que cuestione lo criminal del nazismo e incluso la exhibición de signos como la suástica, son hechos considerados como un crimen.
Por supuesto, la historia no es la misma.
El régimen nazi fue derrotado sin apelación por los aliados, Alemania quedó destruida y los alemanes no tuvieron más remedio que ponerse frente a su conciencia y reconocer que se habían dejado arrastrar en una empresa criminal como nunca antes había existido en la historia de la Humanidad y pagar las consecuencias.
En Chile, el término formal de la dictadura de Pinochet se transó entre gallos y media noche.
Con una justicia aplicada “en la medida de los posible” sólo se pudo perseguir y castigar a algunos de los ejecutores de los crímenes de la Dictadura, al menos a los más notorios, pero “pasaron piola” todos aquellos que fueron los gestores, entre ellos el autor de la frase aquella, los ideólogos, los funcionarios, los ministros y los cabecillas, entre los cuales el propio padre de la Matthei.
En cuanto al sistema económico y por lo tanto social, impuesto a punta de persecuciones, torturas y asesinatos por el régimen cívico militar, este ha permanecido “bien calientito” y con él se han acomodado, “en democracia”, buena parte de los partidos que fueron víctimas y todos los gobiernos desde 1990 y hasta ahora.
En este contexto, el trabajo de la memoria sólo ha sido posible gracias a las organizaciones de familiares de víctimas y de defensa de los derechos humanos, los que no sólo han tenido que pelear por mantener vivo el recuerdo de sus seres queridos asesinados y desaparecidos y por lograr justicia, sino también por mantener el reconocimiento y el apoyo oficial.
El poco entusiasmo inicial y la desidia con que el gobierno actual de Gabriel Boric asumió en 2023 el compromiso de la conmemoración de los cincuenta años del golpe militar, no es más que un ejemplo entre otros de esta actitud de las autoridades “democráticas”.
¿Cómo extrañarse entonces que, en el marco de una campaña electoral, la hija de uno de los impunes cabecillas de la Dictadura, se permita justificar y reivindicar los crímenes de esta?

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