Internacional – Vaticano

¡ HABEMUS PAPA MADE IN USA !

El papa León XIV, entonces sacerdote Robert Prevost de Chiclayo, Perú, celebra una misa en 2015 – Foto: Julio Reano AP

Es posible que algunos de nuestros lectores vean con extrañeza el que ocupemos algunas de nuestras líneas para referirnos a la elección del nuevo jefe de la iglesia Católica, León XIV, como antes lo hicimos cuando falleció su antecesor Francisco, considerando el hecho de que (gracias a Dios) somos reconocidos ateos, agnósticos, no creyentes o, dicho de otra manera, no tenemos nada que ver con religiones.
La cuestión es que más allá de si existe un señor con barba, un gordito sonriente y simpático, un elefante, cada uno de ellos considerado por tal o cual, como un Dios, en el hecho religioso mismo hay una realidad histórica, social y política en que ha participado y participa buena parte de la Humanidad y que, por lo tanto, sería absurdo ignorar.
En este contexto, en lo que se ha llamado el mundo y la civilización occidental, el cristianismo en general y el catolicismo en particular jugaron un papel determinante en el desarrollo histórico y político, lo que nos cayó y nos implica de rebote en la medida que fuimos colonizados por la que fue una de las potencias de esta parte del mundo.
Sobre la base de estos antecedentes es que nos interesa y pensamos debe interesarnos la acción que desarrolle el nuevo papa y sobre todo en la medida en que las posiciones que adopte pudiesen ir  en el mismo sentido de nuestros principios y valores, como lo haríamos con cualquier líder político.
Y como ocurre con cualquier líder político cuando este inicia un mandato, lo que menos falta son las predicciones y especulaciones sobre las características que tendrá este, sobre la base de sus antecedentes personales, su carrera, en este caso, dentro de la institución eclesiástica y el significado de las primeras medidas adoptadas en sus nuevas funciones.
Sobre sus antecedentes, evidentemente lo más novedoso es el hecho de su nacionalidad estadounidense, lo que inmediatamente plantea la cuestión acerca de cual será la relación política con su compatriota Donald Trump.
Esto, si se tiene en cuenta su larga experiencia en el ejercicio de sus funciones pastorales en una región pobre de Perú, lo que al menos de alguna manera debe haberlo sensibilizado en la cuestión social y que haría pensar lo haya acercado a posiciones progresistas.
Para los que quieren dar crédito a esta última posibilidad, la elección del nombre, León XIV, es un signo en este último sentido, esto si se considera que el papa que, en el siglo XIX, llevó el mismo nombre (León XIII), fue una de las figuras de la iglesia Católica que sacó a esta de un terreno meramente espiritual para acercarla a lo concreto de un mundo real marcado por la revolución industrial.
Es así como en 1891, en la encíclica Rerum Novarum (Sobre las nuevas cosas), León XIII enfrenta la crisis que afecta a las monarquías y a la Iglesia, introduciendo un proyecto de reconquista social cristiano frente a la nueva forma de esclavitud del liberalismo como a la alternativa materialista del socialismo.
En el mundo actual, el capitalismo está enfrentado a una crisis existencial que lo lleva a renunciar a todo lo que eran sus valores de apariencia para manifestarse en regímenes de abierta deriva fascista y dictatorial.
Es esa la realidad en la que el nuevo León XIV asume su mandato, al frente de una iglesia Católica que, a pesar de su pérdida de prestigio moral y hegemonía, de alguna manera, todavía tiene la oportunidad de ser al menos alguna referencia en cuanto a valores humanos.

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