Internacional – Dolar$

ESE BILLETE VERDE TAN CODICIADO

Por Claudio Jedlicki

Como más de una vez lo hemos evocado, el dólar fue institucionalizado como moneda de reserva internacional en Bretton Woods en 1944 cuando la Segunda Guerra estaba ya prácticamente ganada por los aliados.
Un plan alternativo que instituía una moneda internacional creada a esos efectos, el bancor, fue desechado a favor del plan norteamericano.
EEUU terminaba la Guerra con sus infraestructuras casi intactas, contrariamente al Reino Unido, para no mencionar Francia, aún mucho más afectada. En esas circunstancias pudieron imponer sus condiciones a los 43 países restantes consagrando su moneda, el dólar como única moneda de reserva internacional
Ofrecieron como contrapartida una garantía de conversión a una tasa fija de 35 dólares por una onza de oro. Al cabo de algunos años las reservas en oro estadounidenses empezaron a ser crecientemente insuficiente respecto a la cantidad de dólares detenidos por los no residentes.
A mediados de los 60, de Gaulle, presidente de Francia comenzó a exigir oro contra los dólares en reserva en conformidad con lo acordado dos decenios atrás. La conversión en oro conoció entonces restricciones hasta que Nixon decretara su inconvertibilidad en 1971 y el fin del sistema de cambio fijo en 1973.
A pesar de estas reformas, el sistema monetario internacional sobrevivió con un sistema de cambios variables en función de la oferta y demanda de divisas. EEUU pudo conservar el privilegio inicial exorbitante que implica que su moneda sea además la de reserva internacional.
Este consiste en que la Federal Reserve, FED -Banco Central de EEUU- pueda emitir esta moneda en favor del Tesoro norteamericano financiando sus déficits. La operación no es más complicada que una doble escritura contable en los haberes de la FED, y de la deuda correspondiente en los pasivos del Tesoro. Enseguida la FED retrocede los bonos al mercado financiero donde son transados.
El gasto suplementario (déficit estatal) se propaga en salarios, compras de insumos, nacionales o importados, pagos de intereses por deudas pasadas…En definitiva viene a incrementar el circulante monetario interior como exterior, contribuyendo en parte a aumentar las importaciones y los déficits de balanza de pago.
En definitiva, son estos pagos al exterior equivalentes a los montos de los de déficits de balanza de pago que le permiten a los norteamericanos tener un nivel de vida por encima del esfuerzo nacional. Este se traduce en bienes, servicios y haberes provenientes del exterior-inversiones y otras operaciones financieras-. La contrapartida de estos incrementa los dólares en pago a los no residentes sin más costo que una escritura contable.
Aquella parte del stock de dólares que alimenta el comercio mundial entre terceros puede asimilarse a una expropiación, más elegantemente denominada como señoreaje. La otra que se destina a inversiones en EEUU dan lugar a dividendos o intereses por lo tanto tienen un costo para la economía norteamericana.
Son estos últimos particularmente aquellos que se invierten en bonos del Tesoro que financian finalmente el déficit presupuestario que los trumpistas consideran como malignos. Aumentan la demanda de bonos lo que tiende a subirles el precio, bajando automáticamente la tasa de interés y favoreciendo la devaluación del dólar. Inversamente, cuando son vendidos por sus detentores*.
En todo caso, Trump y su consejero S. Miran han dejado entender, de manera bastante confusa e imprecisa la manera de resolver las contradicciones que aparecen en cuanto a la evaluación del dólar, el nivel de la tasa de interés y el financiamiento del déficit fiscal compatible con la reindustrialización. Las reservas en dólares de los Bancos Centrales deberán convertirse en una suerte de deuda perpetua de EEUU, disociándolos de aquellos detenidos por los agentes privados no residentes.
¡ Justifican aquello como la justa contrapartida del resto del mundo por la protección del paragua nuclear norteamericano !
Todo esto requiere clarificación norteamericana y acuerdos dificilísimos con el resto del mundo, comenzando por China, que nada tiene que ver con el paragua yanki, al contrario, y detenta más de 3000 billones de dólares, Japón 1200 y Arabia saudita 450.
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*Los bonos tienen un valor nominal y una tasa de interés que es un porcentaje de este, reflejando lo que el emisor paga. Sin embargo, cuando son objeto de transacciones en el mercado financiero el valor varía en función de la oferta y la demanda. Para el adquirente el rendimiento será el % que este representa del valor efectivo del bono para él, es decir el de su adquisición. Si este aumenta y dado que el rendimiento nominal permanece, este corresponde a un % menor del valor de adquisición, representando el monto real de la tasa de interés en ese momento, e inversamente.

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