Chile – Ley Lafquenche

ATENTAR CONTRA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS PARA ENRIQUECER MÁS AÚN A LAS SALMONERAS.

Motivado sin duda por su tradicional voluntad de imponer la igualdad y de proteger a aquellos que por su riqueza material son más iguales que los otros, el Honorable Senado de la República reinició el 9 de julio, el debate para modificar la llamada Ley Lafkenche que protege los Espacios Costeros Marinos de los Pueblos Originarios (ECMO).
La Ley Lafkenche fue promulgada en 2008, creando estos espacios, reconociendo el derecho de los pueblos originarios a administrar áreas del borde costero que han utilizado históricamente, para proteger y promover el desarrollo cultural, económico y religioso de estos en aquellas zonas.
Desde que la ley entró en vigor, se han creado 17 de estos espacios que están funcionando, la mayoría de ellos situados en la región de Los Lagos.
En abril de 2023, a pesar de sus diferencias políticas, los honorables senadores Fidel Espinoza (PS) Carlos Kuschel (RN) Gastón Saavedra (PS), David Sandoval (UDI)  y el ex senador Alvaro Elizalde (PS), estuvieron en total acuerdo para presentar un proyecto destinado a “perfeccionar” estos espacios.
Las indicaciones para lograr esta perfección fueron incluidas ahora en el paquete de discusión del presupuesto de 2025 y buscan impedir la creación de nuevos espacios durante un año, reducir los territorios protegidos, excluir caletas y caladeros y rechazar definitivamente solicitudes no aprobadas durante un año.
Como es fácil imaginar, los más indicados para perfeccionar una ley destinada a proteger los intereses de los pueblos originarios, es decir los Honorables Senadores, evidentemente se olvidaron de consultar previamente a los principales interesados, es decir a …. los propios pueblos originarios y sus organizaciones.
Esta situación fue denunciada por las comunidades mapuche-lafkenche que señalaron que esta proposición fue introducida sin consulta previa ni participación indígena, en abierta contradicción de la Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, destacando además que se trata de una “derogación encubierta” de la Ley Lafkenche.
Este último aspecto cobra fuerza a la luz de las declaraciones formuladas en junio pasado por el expresidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, durante la Cumbre Empresarial Chile-Japón en el marco de la Exposición universal en Osaka, donde actuaba como embajador extraordinario y plenipotenciario de Chile para el Asia Pacífico.
En su intervención, Frei puso énfasis en la necesidad para Chile de aumentar las exportaciones, sobre todo en los sectores que existe, según su punto de vista, un gran potencial. Hasta ahí todo iba bien.
Entre estos, destacó la producción de salmón, sector en el que Chile está en segundo lugar mundial, con empresas japonesas dispuestas a invertir para duplicar el volumen de las exportaciones, antes de mostrar la hilacha y expresarse sobre lo que realmente le interesaba.
“Pero para eso, lo primero que tenemos que hacer es matar la Ley Lafkenche, porque está matando la industria del salmón en Chile”, afirmó Frei.
La respuesta de las comunidades costeras fue al nivel de la provocación, calificando las declaraciones de irresponsables, racistas y discriminatorias, precisando que las empresas salmoneras siguen operando y que la ley sólo protege territorios ancestrales y el propio entorno marino.
La diputada Emilia Nuyado (PS) denunció una falta de respeto hacia las comunidades indígenas, destacando que la Ley Lafkenche “no es una traba, es una herramienta de justicia territorial que protege el vínculo ancestral con el mar y garantiza la participación de las comunidades que históricamente ha cuidado este ecosistema”.
“El verdadero problema no es la ley Lafkenche, sino la expansión desregulada de industrias como la salmonicultura, que ha contaminado fiordos completos, desplazado a la pesca artesanal y afectado la biodiversidad. Defender el mar no es un obstáculo, es una obligación ética y ecológica”, puntualizó.

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