LA PALMA DE HONOR A LOS QUE ABRIERON
LAS ANCHAS ALAMEDAS HACIA EL FASCISMO

En aquel lunes 17 de noviembre, en París, Su Serenísima Señoría llegó a la Sala donde sesiona el Honorable Jurado de la Palma de Honor, con un aspecto ausente y meditativo y, sin otro preámbulo, se dirigió a los Honorables Miembros ya reunidos.
“He visto los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial en aquel lejano país de América Latina, colgado al fondo a la derecha de la cordillera de Los Andes y que se llama Chile”, expresó SSS, a modo de introducción.
Los Honorables Miembros intercambiaron miradas atónitas, preguntándose qué tenían que ver las elecciones en aquel lejano país que, a pesar de las indicaciones de SSS, difícilmente podrían situar en un mapamundi, con la delicada misión que era la suya.
“En tales circunstancias, le propongo otorgar nuestro preciado y mundialmente reconocido galardón no a una persona, sino a un colectivo, con la seguridad de obtener la aprobación unánime de vuestra parte”, continuó diciendo.
“Y esto, agregó, porque nunca en la historia de la Humanidad entera, un grupo como tal, durante más de tres décadas, hizo tanto para demostrar la perfección de la democracia, que permite incluso que el fascismo llegue al fin al poder sin necesidad de un golpe de Estado sangriento y sólo mediante voto popular.
Sin más detalles, los Honorables Miembros manifestaron su apoyo a la proposición de SSS sin palabras, pero con un nutrido y espontáneo aplauso que se prolongo por varios minutos.
Después, a manera de homenaje a tan insignes galardonados, solicitaron a SSS que fuera pronunciando, uno por uno, el nombre de cada uno de los miembros de aquel colectivo, para saludarlos con otros aplausos.
Sin vacilar y con voz temblorosa por la emoción, SSS comenzó a nombrar a los insignes:
¡Patricio Aylwin ¡
¡Eduardo Frei Ruiz-Tagle ¡
¡Ricardo Lagos ¡
¡Michelle Bachelet, en dos ocasiones ¡
¡Sebastián Piñera, en dos ocasiones
¡Y, el más joven y notable de todos…cariñosamente conocido como “El Merluzo”,… Gaaaaabriel Boooooric ¡
Al escuchar el nombre de este último, los aplausos redoblaron en intensidad y sólo se detuvieron cuando SSS les recordó que había que redactar el acta oficial para después ir a prepararse a soportar el frío y la nieve anunciados en la capital francesa, con un buen pisco sour en el Cap Horn.
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