Internacional – Venezuela

COMPRENDER LA CRISIS VENEZOLANA SIN DOGMAS NI FANTASMAS.

Frente a lo ocurrido a comienzos del presente año en Venezuela, al ataque armado de Estados Unidos y el secuestro de Nicolas Maduro y de su esposa, no cabe ninguna duda existe en el mundo el más amplio consenso de rechazo y condena de toda una amplísima gama, no sólo de la izquierda o del “progresismo”, sino de cualquier instancia con un mínimo de honestidad política.
Actuando tal como un matón barriobajero, Trump, en este caso, sobrepasó con creces las líneas de la tradicional política agresiva exterior estadounidense que, al menos, trataba de justificarse, ignorando ahora todas las reglas de convivencia entre los países, mantenidas a duras penas, al menos en el papel, desde el fin de la Segunda guerra mundial.
Sobre esta base, en lo sucesivo y con el otro precedente que ya significa el genocidio en Gaza, cualquier país (como Chile) que presente un interés económico, comercial o por sus materias primas, podrá ser invadido, ocupado, anexado por una potencia militar extranjera, sin que nadie tenga los medios de intervenir y o al menos levantar un dedo.
Esa es la terrible realidad que ha quedado demostrada.
Sin embargo, cualquier análisis de la historia que pretenda ser científico no puede quedarse en esta simple constatación de hechos, sin investigar y analizar las circunstancias y los acontecimientos que culminaron en un momento como el actual.
Esto, a pesar del riesgo de ser descalificado, si necesariamente se cuestionan ideologías que perdieron hace tiempo la virtud de la autocrítica, para encerrarse en dogmas apolillados o interpretaciones de una realidad acomodada a sus fantasmas, sus ilusiones, sus frustraciones o, simplemente, sus intereses.
Practicar este ejercicio científico con relación a Venezuela y en las circunstancias actuales es un riesgo mayor en la medida que, una vez más y como en otros casos, se enfrentará a un esquema fácil y simple y, por lo tanto, bien establecido y asimilado, en que no hay más que “buenos” y “malos”.
El ataque estadounidense del 3 de enero deja en el aire preguntas que siguen pendientes y que es esencial responder por que en ello comienza la defensa de la seguridad y la soberanía de países, entre ellos Chile, con riquezas naturales estratégicas cuya apropiación por algún imperialismo, ya no necesita la gastada excusa de la defensa de la democracia.
Sin duda, lo esencial es comprender cómo una opción política que, bajo consignas como “revolución bolivariana” o “socialismo del siglo XXI”, revigorizó la izquierda latinoamericana, convaleciente de años de dictadura y huérfana del bloque socialista, y que declaró a los cuatro vientos su antiimperialismo, fue incapaz de enfrentar a este, ni política, ni económica ni menos aún militarmente.
Abordar  esta delicada tarea, no deja otra opción que estudiar luego actuar desde una perspectiva de izquierda y por lo tanto racional y científica, sin consignas dogmáticas ni alucinaciones políticas, sobre lo que fue realmente el proyecto iniciado por Hugo, que derivó en la gestión de Nicolas Maduro y que hoy culmina en un gobierno que aparece bajo la tutela de Estados Unidos y los caprichos de Donald Trump.

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