CURITA CHOMALÍ DEFIENDE A LA MINISTRA SACADIABLOS Y GANA UNA VEZ MÁS LA PRESTIGIADA PALMA DE HONOR

En cuanto Su Serenísima Señoría, el presidente del Jurado que otorga el prestigiado y mundialmente reconocido galardón que es la Palma de Honor, ingresó a la sala de sesiones, sin recurrir a su agudo sentido de la observación, pudo darse cuenta de la angustia que perturbaba el alma de los Honorables Miembros.
No hizo preguntas, pues tenía plena conciencia que estos lo consideran más que una autoridad, un padre sino un confesor y que, por lo tanto, no tardarían en abrir sus corazones.
Fue lo que ocurrió cuando aquel Honorable Miembro, reconocido por su lenguaje fino, académico y distinguido, tomó la palabra.
“Mire Su Serenísima Señoría, aquí estamos todos cagaos, , después que resultó elegido el weón del Kast, con todos los weones que están apareciendo y que están siendo nombrados ministros, vamos a tener que trabajar como weones…”, manifestó.
“Sin ir más lejos, ahora mismo, y sin mucho buscar, ya tenemos a tres postulantes seguros, todos con tantos méritos que no sabemos como dirimir el problema”, agregó uno de sus colegas
A lo que un tercero quiso añadir: “En primer término, tenemos a la ex diputada y ahora flamante senadora Camila Flores que…”
Y no pudo ir más lejos porque Su Serenísima Señoría, sin violencia, pero firmemente lo interrumpió.
“Si quisiéramos distinguir a la ahora senadora Camila Flores, en virtud de todos los méritos que presenta no tendríamos más opción que crear un galardón especial para ella sola. Queda descartada”, sentenció.
La segunda postulación en ser presentada fue también la de una dama, a saber, la recién nombrada ministra de la Mujer, la exorcista canuta Judith Marín.
“El hecho de andar por ahí sacándole el diablo del cuerpo a la gente, con cruces, jerigonzas en latín y sahumerios no constituye antecedente suficiente”, sentenció sin más Su Serenísima Señoría, agregando inmediatamente:
Queda descartada también pues les recuerdo que somos el Jurado de uno de los premios más prestigiosos en el mundo y no un hospital siquiátrico “, concluyó tajante.
“Y si premiamos una vez más al arzobispo Chomalí”, manifestó tímidamente otro de los Honorables, el que hasta entonces había permanecido en silencio.
“Este curita apareció defendiendo a la ministra “sacadiablos” alegando que era criticada por su fe religiosa para no reconocer que, en realidad y como él mismo, es una enconada enemiga del derecho de las mujeres sobre su propio cuerpo y del derecho a practicar un aborto”, argumentó el Honorable antes de que se lo pidieran.
Frente a un alegato tan fundamentado y contundente, la reacción inmediata de todos los Honorables y de Su Serenísima Señoría fue una salva de aplausos más que elocuente para aprobar la proposición.
Así fue como, después de rubricar el Acta que consagró una vez al curita Chomalí como ganador de la Palma de Honor, los Honorables partieron al Cap Horn para disfrutar de un merecido pisco sour y para apreciar una vez más la exposición de Le KawÍn de París.
Laisser un commentaire