Internacional : Gaza – Flotilla

ESCALOFRIANTES TESTIMONIOS DE TORTURAS SUFRIDAS EN ISRAEL POR MILITANTES SECUESTRADOS DE LA GLOBAL SUMUD FLOTILLA

Al menos 67 militantes que participaban en la Global Sumud Flotilla para llevar ayuda humanitaria a Gaza y que fueron atacados y secuestrados por fuerzas israelíes en aguas internacionales, debieron ser hospitalizados como consecuencia de las torturas a que fueron sometidos durante su detención.
Estas víctimas se agregan a las 35 del primer ataque contra una parte de la flotilla, a la altura de las costas de Creta, el 29 de abril, las que debieron ser atendidas por fracturas de nariz y costillas o heridas causadas por balas de goma disparadas a corta distancia.
Después de la segunda intercepción de la flotilla, el 18 de mayo, los testimonios confirmaron las denuncias del primer grupo de secuestrados, y describieron con precisión una acción organizada y planificada científicamente para torturar, provocar traumas físicos y sicológicos y agredir sexualmente, de parte de las fuerzas israelíes.
Entre los casos más graves de las personas que debieron ser hospitalizadas en Turquía y en Grecia, figuran el del capitán Arno Meys, que sufrió una perforación pulmonar y el de otras dos personas presentando una de ellas una fractura en el pie provocada por una bala a quemarropa y la otra con síntomas de hemorragias internas y fracturas en una pierna.
Según los testimonios, los malos tratos, las vejaciones y las torturas organizadas meticulosamente comenzaron inmediatamente después de la intercepción de las embarcaciones y luego que los secuestrados fueron encerrados en contenedores instalados en un navío de guerra mayor.
La delegada francesa Meriem Hadjal relató que desde el comienzo recibió bofetadas y golpes en la cabeza que la dejaron inconsciente, cuando se resistía frente a un soldado que la manoseaba y otro que trataba de sacarle los pantalones.
Dentro del contenedor, presenció cómo un tercer soldado torturaba a otro voluntario en el suelo con una pistola de impulsos eléctricos.
Meriem señaló que, junto con otros detenidos, fueron desnudados, les quitaron toda la ropa de abrigo y los metieron a la fuerza en contenedores destrozados donde podían oír a sus compañeros gritar, porque los estaban golpeando brutalmente.
Karim Awad, un médico con doble nacionalidad polaca y británica relató que un soldado lo estranguló con una bandera palestina desgarrada, luego, otros seis soldados lo golpearon repetidamente en la cabeza y le arrancaron el pelo.
Además, reveló que inundaban sistemáticamente los pisos de los contenedores con agua fría para impedir que los detenidos durmieran.
La capitana del velero Kiriakos X que valientemente asumió la responsabilidad de su cargo para evitar que los miembros de la tripulación siguieran siendo apaleados y sometidos a descargas eléctricas, recibió a cambio una bala de goma disparada directamente en una pierna y se le negó atención médica durante varios días.
Al  enterarse los militares israelíes de la nacionalidad de dos militantes sudafricanos, Ebrahim Peters y Qutb Hendricks, los llevaron a un lugar aislado donde los apalearon brutalmente, haciendo alusión a la denuncia por genocidio contra Israel presentada por Sudáfrica ante la Corte Penal Internacional
“¿Quieren llevarnos a juicio? Ya verán”, les repetían mientras eran golpeados, según el testimonio de las víctimas.
 Testimonios igualmente desgarradores fueron entregados por militantes belgas que destacaron el sadismo de los militares israelíes que comentaba explícitamente divertirse mientras torturaban a sus víctimas o las sometían a vejámenes sexuales al tiempo de ser golpeadas, como el caso de la australiana Juliet Lamont.
La brasileña Ariadne Telles, relató al regresar a su país el haber sufrido torturas físicas y sicológicas, siendo sometidas a privación de sueño y a palizas: “Me patearon la cara, me patearon las piernas, me ataron las manos con bridas; todavía no siento los dedos”, relató.

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