Internacional – Bolivia

EL EJEMPLO DE ESOS BOLIVIANOS, A MENUDO MENOSPRECIADOS Y OBJETOS DE RACISMO

  Los ingleses de Latinoamérica que dicen ser a veces los chilenos y que, al son de pitos y tambores, cada año, en ese circo del 21 de mayo, celebran al héroe trágico de la guerra ganada sobre pueblos menospreciados y objetos de racismo, deberían fijarse en uno de esos, el boliviano, y en el ejemplo que este le está dando ahora a todo el continente.
 Miles de “cholos” y “cholas” del altiplano, del Alto de la Paz y de las zonas mineras están ahora en las calles y caminos de Bolivia, desafiando al gobierno del ultraliberal Rodrigo Paz, exigiendo su renuncia y mostrándole a chilenos y argentinos, entre otros, como hay que actuar frente a los homónimos  del boliviano que sonJosé Antonio Kast y Javier Milei.
El 18 de mayo, una gran marcha bajó desde el Alto de La Paz con mineros, campesinos de ponchos rojos, “cholas” de poncho y sombrero autoconvocadas, exigiendo la renuncia de Rodrigo Paz.
El viernes 22 y lunes 25 de mayo hubo movilizaciones a lo largo del país, pero especialmente en La Paz, manteniendo más de 50 puntos de bloqueo.
El miércoles 27, fueron las mujeres de las 20 provincias bolivianas que se movilizaron exigiendo la renuncia de Rodrigo Paz.
De hecho, la agitación había comenzado mucho antes, ya en el mes de diciembre, cuando quedó en evidencia el engaño de Rodrigo Paz con respecto a sus promesas electorales, en particular en la continuación del pacto Estado y sociedad, basado en el poder político de las organizaciones sociales, las que fueron marginadas en la composición de los equipos gubernamentales. 
Este engaño también se evidenció cuando después de adoptar medidas para reducir los impuestos a las grandes empresas e intentó venderle recursos naturales del Estado, el gobierno de Paz retiró los subsidios a los combustibles, resultando un aumento de un 86% para la gasolina y de 163% para el petróleo.
Con respecto al tema de los combustibles, un primer estallido lo provocó el caso de la llamada “gasolina basura”, el decir la entrega de combustible adulterado con el resultado de miles de vehículos dañados y destruidos.
A esto se agregó inmediatamente la aprobación de la ley 1720, que abrió la posibilidad de transformar la pequeña propiedad agrícola, sobre todo indígena y protegida constitucionalmente contra el embargo, en mediana propiedad, susceptible de pasar a poder de un banco y por ende de terratenientes, en caso de no pago de deudas.
 Fue así como, a principios de abril, miles de campesinos iniciaron una marcha de 650 kilómetros exigiendo la derogación de la dicha ley, lo que generó en seguida la movilización de los mineros, de los obreros, principalmente de las empresas estatales contra el cierre de estas y de los maestros, exigiendo estos, mejoras económicas y la restitución de sus subsidios.
Todo esto determinó que la Central Obrera Boliviana (COB) se decidiera por fin a hacer un llamado a la huelga general.
El gobierno de Rodrigo Paz ha querido desvirtuar las movilizaciones atribuyéndolas a  una conspiración de Evo Morales, sin convencer ni siquiera a sus afiliados, pues el centro de acción de líder se sitúa en Cochabamba y el foco de las movilizaciones está centrado en la capital La Paz.
Por otra parte, también el gobierno ha tratado de negociar con las directivas de las organizaciones sociales y sindicales, en una estrategia que parecía desde ya fracasada, en la medida que la iniciativa de las movilizaciones está claramente en manos de las bases, las que están fijando las orientaciones de las acciones.
Frente a esta situación de crisis, Rodrigo Paz ha dejado de lado su postura de centro derecha para inclinarse claramente hacia la extrema derecha, adoptando sobre todo en la última semana de mayo, una posición exclusiva y violentamente represiva que ya ha provocado víctimas fatales.
En esta línea, la derecha y los aliados de Paz, mayoritarios en el parlamento boliviano (Asamblea Legislativa Plurinacional) sesionaron con urgencia para derogar una ley que pone límites al estado de excepciónyn deja campo libre a la represión.

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