FRANCIA

EN FRANCIA, DOS MILLONES MANIFESTARON CONTRA EL GOBIERNO Y SU NEFASTA REFORMA AL SISTEMA DE JUBILACIONES

Unos dos millones de personas manifestaron el pasado jueves 19 de enero en toda Francia, en rechazo a un proyecto de reforma del sistema de jubilaciones que pretende imponer el gobierno ultraliberal de Emmanuel Macron y que significaría llevar la edad legal del retiro a los 65 años.
Las manifestaciones que tuvieron lugar en más de doscientas ciudades y localidades fueron la expresión más elocuente de la posición de los franceses frente al proyecto del gobierno Macron y, que se expresa en más de un 70% por ciento de rechazo y por el retorno a los 60 años como edad legal para jubilar, posición a la cual adhiere un 66%, según los sondeos.
Si, por el número de participantes, la movilización del 19 de enero está destinada a marcar un hito en la historia de la lucha social francesa, es también de igual relevancia el hecho que por primera vez desde hace doce años, la totalidad de las 8 principales organizaciones sindicales nacionales actuaron en un frente unido.
Según diversos analistas de la cuestión social y laboral, esta unidad de acción de las diversas centrales sindicales que ya venía observándose desde hace unos años, es sobre todo una reacción casi de supervivencia frente al cuestionamiento de su acción por parte de los asalariados, cada vez menos interesados en adherir a una organización de este tipo.
Este desinterés por la cuestión sindical está en paralelo con el desapego que se observa ya en numerosos países por todo lo que son organizaciones y partidos políticos, sin que esto signifique un renunciamiento a la lucha por mejores condiciones de vida o por un desarrollo de la democracia.
Lo que aparece de todo esto es que en el sentir de la gente, los partidos políticos forman un sistema que está evidentemente en crisis y seriamente cuestionado.
En cuanto a los sindicatos, de organismos de defensa de los trabajadores y de lucha social, han pasado a ser también parte del sistema, con un lugar bien seguro y con un papel bien encuadrado y delimitado dentro de él.
Desde el comienzo de su primer mandato, en 2017, Emmanuel Macron había definido lo que llamó “el sindicalismo de empresa” como el modelo que quería promover, es decir “un sindicalismo menos político” y que, en el fondo no estaba tan lejos de lo que se estaba dando.
Sin duda,  la revuelta de los Chalecos Amarillos (Gilets Jaunes), hace 4 años, fue el gran grito de alerta frente la situación que señalamos, tanto para los sindicatos como para los partidos de la izquierda.
Tal como habría de ocurrir pocos meses después en Chile, el rechazo en Francia a una medida que podría ser considerada sin importancia, como fue el alza de algunos centavos del precio de los combustibles, desató un movimiento no sólo reinvindicativo sino de reencuentro social y solidaridades que, en algún momento, llegó a poner en dificultades al propio gobierno.
En cuanto a la lucha contra la reforma del sistema de jubilaciones, después de una manifestación de relativo éxito,  que tuvo lugar en París el sábado 21 de enero a cargo de  organizaciones juveniles, la próxima gran etapa está fijada para el 31 de enero, con un llamado a manifestar y al paro en distintos sectores estratégicos.
El presidente Macrón, que el jueves 19 se encontraba en visita en Barcelona, no hizo ningún comentario sobre la manifestación y, desde entonces ha dejado a los ministros y voceros la tarea de reiterar la decisión de su gobierno de aplicar la reforma cueste lo que cueste.
La pandemia del Covid y ahora las repercusiones económicas de la guerra en Ucrania, han dejado en evidencia dramática para población, los efectos nefastos de la política neoliberal del gobierno Macron y la aceleración del desmantelamiento del sistema social concebido por la Resistencia a la ocupación nazi e implementado a partir del fin de la Segunda guerra mundial.
Hace algunas semanas, un dibujo de prensa ilustraba la situación social francesa actual en la imagen de una olla a presión hirviendo y deformada, con el vapor tratando de escapar por todos lados.
El dibujo en cuestión no tenía ningún comentario, salvo que por su elocuencia gráfica dejaba abierta una evidente interrogante. ¿Cuándo?

Soyez le premier à commenter

Laisser un commentaire