PARA ENTENDER COMO LOS MAPUCHES
FUERON DESPOJADOS DE SU TERRITORIO
por Marcelo Duhalde

Cuando se menciona la historia del Despojo pensamos inmediatamente a la apropiación de las tierras mapuches por parte del Estado chileno a partir de la ocupación militar del territorio que se extendía desde el rio Bio-Bio al Toltén.
En su libro El Despojo, Martin Correa, evidentemente trata este sujeto, pero lo interesante es la historia menos conocida del despojo del territorio Lafkenche en Arauco y del territorio Pehuenche en el Alto Bio-Bio acaecidos mucho antes de 1862, año, en que el gobierno chileno desplazó la frontera del Bio-Bio al rio Maule, reconstruyendo la ciudad de Angol y numerosos fuertes.
Despojos similares ocurrieron en la provincia de Valdivia creada en 1826 y que en esa época se extiende del rio Toltén hasta el seno del Reloncaví.
El autor se interesa a la zona de Panguipulli, en donde las exacciones, cometidas por colonos principalmente extranjeros, quedaron consignadas en el Parlamento de Coz Coz de 1907, y a la región costera de Osorno (hoy San Juan de la Costa ) en donde un alemán se hizo de 350.000 hectáreas de tierra.
El texto nos recuerda que en 1846 llegan a Corral a bordo del “Catalina” 34 alemanes reclutados para poblar el sur y que en 1847 se crea en Osorno la Sociedad de Inmigración de Stuttgart que “compra” a los caciques de los llanos de Osorno varios miles de km².
El autor termina con el estudio del despojo sufrido por los indígenas de la Isla Grande de Chiloé por parte del Estado chileno quien, a principios de 1900 se apodera de los Potreros Realengos, reconocidos como tierras ancestrales indígenas por los españoles, situación ratificada por el gobierno de Freire y el tratado de Tantauco de 1826.
Martin Correa contradice la posición de historiadores como Leonardo León que sostiene que todos los bienes adquiridos a los mapuches entre 1793 y 1866 fueron legales y en regla (¿Ventas o usurpaciones? Transacciones de tierras mapuches en los preámbulos de la pacificacion,1793- 1866, Universidad de Chile, Fondecyt).
Aquí nos da una explicación detallada de la compraventa de acciones y derechos mapuches utilizando múltiples subterfugios en un proceso plagado de engaños para “sacarles la firma”, comprar a mapuches de un sector terrenos de otro sector, respecto de los cuales no tenían derechos, contratos firmados por testigos amigos de los compradores en nombre de mapuches que no sabían leer, contratas en los que la palabra arriendo se cambiaba por venta…
Para todo esto, los compradores contaron con la connivencia de notarios y autoridades locales, muchas veces emparentados y también con el silencio de las autoridades centrales, todos, interesados en “limpiar” la zona de mapuches.
Correa da múltiples ejemplos que sostiene dando los nombres de “compradores” y de “vendedores”, lugar, cantidad de hectáreas y fecha de la transacción.
Para ello dice haber recurrido a los Archivos de Conservadores de Bienes Raíces donde se inscribieron los títulos de dominio de las propiedades que se crearon en el territorio mapuche.
Además, cita como fuente el Archivo General de Asuntos Indígenas, las Memorias del Ministerio de Guerra, de Colonización y de Tierras, de la Inspección General de Colonización e Inmigración y de los protectores de Indígenas, y sobre todo, las propias comunidades mapuches que hoy siguen reubicando sus derechos.
Lo que recalca Martin Correa es que estos hechos ocurrieron antes del proceso de radicación-reducción-concesión de títulos de Merced comenzado en 1884 y finalizado en 1929. Deja entrever que esto está ligado al estatus de cada región de Chile al momento de la independencia.
En efecto, si la Corona española reconocía como frontera con el pueblo Mapuche el rio Bio-Bio no renunciaba a sus posesiones de Corral, Valdivia y Chiloé batallando por encontrar un camino que uniera estos territorios.
Esto lo obtuvo en 1792 con el tratado de las Canoas en la ribera del rio Rahue, logrando el usufructo de todas las tierras que iban de ese rio a la cordillera de los Andes dejando para los indígenas el territorio que se extendía hacia la costa así como algunos territorios en la región de Rio Bueno y Ranco.
Los españoles reconstruyeronn Osorno en 1793, San Pablo y el fuerte de Rio-Bueno. A fines de la colonia, los españoles también fundaron Los Ángeles (1742), Nacimiento (1749) y Antuco (1756). Los primeros gobiernos de Chile crearon en 1826 las provincias de Valdivia y Chiloé, Arauco en 1953 y fundaron las ciudades de Puerto Montt en 1853, Puerto Varas en 1854 y Toltén en 1867.
Volviendo a la ocupación militar de la llamada Araucanía, en el presente libro se relatan los sucesos que comienzan en 1862 con el desplazamiento de la frontera del Bio-Bio, por tanto reconocida por el gobierno chileno de 1825 en el Parlamento de Tapihue, al rio Malleco.
Da cuenta de la parcelación y remate de estos territorios “liberados” que comienza en 1868 así como la invasión, más al sur, de los Llanos de Kilapan y todo el territorio Wenteche por parte del ejército en el que se destaca el ingeniero Teodoro Schmidt.
Este iba mensurando el territorio, el que una vez repartido en hijuelas, era rematado o bien adjudicado a miembros del ejército y a colonos chilenos venidos de la zona central y extranjeros venidos de Europa. Este proceso conduce a la formación del latifundio en cada región y hasta hoy las tierras mal habidas siguen siendo fuente de litigio.
La Historia del Despojo, el origen de la propiedad particular en el territorio Mapuche Martin Correa Cabrera , editorial Pehuen-Ceibo 2021
Laisser un commentaire